En una rueda de prensa en la sede de la Fuerza de la ONU en Chipre (UNFICYP), Guterres calificó de "absolutamente crucial" la necesidad de superar el conflicto, no solo para la paz del pueblo chipriota, sino también para que la isla sea "un factor de estabilidad en una región peligrosamente inestable".
Al admitir que de momento no se ha fijado una fecha concreta para la "conferencia de paz", el máximo responsable de Naciones Unidas explicó que, antes de establecerla, espera poder trabajar con todas las partes para "crear las condiciones necesarias para el éxito de la reunión".
Un resultado exitoso “tendría un importante efecto estabilizador en una región que está en gran medida en llamas", insistió el alto funcionario internacional en evidente alusión a la cercanía de Chipre a las guerras que sacuden Oriente Medio.
En este contexto, avanzó que el evento auspiciado por la ONU volverá a reunir a los representantes de las dos comunidades y de los tres países garantes de la independencia de Chipre: Grecia, Turquía y el Reino Unido.
"No quiero tener más reuniones 5+1 sin resultados. No se ha definido un plazo. Vamos a trabajar juntos de la manera más rápida y eficaz posible”, afirmó Guterres, cuyo mandato al frente de la ONU concluye a fines de este año.
Con este anuncio, el secretario general concluyó una visita de tres días a la isla en la que, acompañado por su enviada personal para la cuestión chipriota, la colombiana María Ángela Holguín, mantuvo reuniones por separado y conjuntas con el presidente de Chipre, Nikos Jristodulidis, y con el líder turcochipriota, Tufan Erhürman.
Según Guterres, en esas conversaciones, que fueron “francas y constructivas”, ambos líderes le aseguraron su voluntad de seguir trabajando con Holguín para lograr una solución, en línea con lo que también desean los ciudadanos, con muchos de los cuales ha hablado el diplomático portugués.
“Su mensaje fue claro: quieren avances. Quieren ver a sus líderes hacer concesiones y recorrer esa última milla hacia una solución del problema de Chipre”, dijo el ex primer ministro portugués.
Al mismo tiempo, y a la espera de dicha solución, subrayó la necesidad de respetar la autoridad del mandato de la UNFICYP, desplegada en la isla desde 1964 tras los primeros enfrentamientos entre ambas comunidades.
La división de Chipre tiene su origen en la invasión turca de 1974, lanzada en respuesta a un golpe de Estado respaldado por Grecia.
Desde entonces, la isla permanece dividida entre la República de Chipre —miembro de la Unión Europea (UE) y de mayoría grecochipriota— y el norte, administrado por la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre, reconocida únicamente por Ankara.
El último intento de alcanzar una solución fracasó en 2017 en Crans-Montana (Suiza).
En los últimos años, el Gobierno turco ha reforzado su defensa de una solución basada en dos Estados soberanos, opción rechazada tanto por Nicosia como por la ONU y la UE, que respaldan una federación bicomunal y bizonal con un único Estado, una sola soberanía y una única ciudadanía chipriota.