Los contenidos detectados por la Unidad Nacional de Contraterrorismo de Portugal se encontraban íntegramente en Telegram, plataforma en la que, según la PJ, se concentra la vertiente más grave de esta red, con foros privados y salas de conversación a los que son dirigidas las víctimas y los potenciales integrantes después de un primer contacto en redes sociales abiertas.
La operación, desarrollada durante varias semanas de junio y julio, permitió señalar a las plataformas unas 4.340 direcciones de internet relacionadas con el extremismo violento nihilista, una corriente que promueve una visión misántropa y glorifica la violencia sin responder necesariamente a una ideología única.
Entre los materiales localizados figuran vídeos e imágenes de autolesiones, suicidios, abusos sexuales de menores, crueldad contra animales y agresiones violentas, además de manuales para el captamiento de víctimas, la comisión de homicidios y la fabricación de artefactos explosivos improvisados.
La PJ subrayó que los menores aparecen en este entorno tanto como víctimas como participantes en conductas delictivas, tras procesos de manipulación que comienzan con frecuencia en plataformas abiertas y prosiguen en espacios digitales cerrados.
La actuación buscaba perturbar el ecosistema digital de “The Com”, limitar la difusión de su propaganda, abrir nuevas líneas de investigación y mejorar la capacidad de las plataformas para reconocer y combatir este tipo de contenidos.
La iniciativa estuvo coordinada por la Unidad de Notificación de Contenidos de Internet de Europol y el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) de España, con participación de Bélgica, Finlandia, Hungría, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, España y Suecia.