"México no debe ser tema de su campaña porque tienen sus problemas en Estados Unidos. México no es piñata de nadie. No usen a México para su campaña", declaró la mandataria en su conferencia de prensa diaria.
La reacción de Sheinbaum se produce después de que el congresista Carlos Giménez, de origen cubano, asegurara que la presidenta mexicana, con su apoyo humanitario a La Habana, "está perpetuando a la dictadura más longeva de la región".
El político estadounidense, conocido por su línea dura en política exterior, afirmó en su cuenta de X que México "no son buenos vecinos y tendrán que enfrentar las consecuencias", tras el anuncio de un nuevo envío de ayuda humanitaria a la isla caribeña.
Tras estas acusaciones, la gobernante mexicana insistió que su Administración tiene coordinación con Washington "sin subordinación", por lo que dijo que México "no debe ser tema" en la campaña electoral del país vecino.
En este sentido, la jefa de Estado reafirmó el "histórico" apoyo del país latinoamericano a Cuba, una cuestión que enmarcó en la "soberanía" y en el envío de ayuda humanitaria, en medio del incremento de la presión de EE.UU a La Habana a través de sanciones económicas.
"Siempre vamos a ayudar al pueblo de Cuba, siempre. Es un pueblo hermano, hay una historia común y no estamos de acuerdo con el bloqueo que afecta tanto a un pueblo", sentenció.
Esta semana, el Gobierno mexicano anunció un nuevo envío de ayuda humanitaria a Cuba, con el objetivo de paliar la crisis económica y social que atraviesa la isla, agravada por el bloqueo energético impuesto por Estados Unidos tras la captura del depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro en enero pasado.
El presidente estadounidense, Donald Trump, que presiona a La Habana para que emprenda reformas políticas y económicas, ha amenazado con "tomar el control" de la isla, mientras el Gobierno cubano denuncia que Washington prepara el terreno para justificar una eventual intervención militar.
El nuevo envío de ayuda mexicana a Cuba se produce mientras México, Estados Unidos y Canadá renegocian el T-MEC, uno de los tratados de libre comercio más importantes del mundo, después de que Trump se negara a respaldar su renovación automática.