"Estados Unidos rechaza los continuos intentos de China de imponer su desestabilizadora 'reserva natural nacional' en el arrecife de Scarborough y negar a los pescadores filipinos el acceso a sus caladeros tradicionales, tal como se refleja en el laudo arbitral de 2016", declaró el Departamento de Estado en un comunicado.
Tommy Pigott, portavoz de la diplomacia estadounidense, acusó a Pekín de "utilizar pretextos ambientales y legales dudosos, mediante la coerción, para promover sus amplias reivindicaciones territoriales y marítimas" en el mar de China Meridional.
Asimismo, subrayó que la Administración de Donald Trump respalda a su "aliado", en referencia a Filipinas, en la defensa de un Indopacífico "libre".
China llevó a cabo la semana pasada nuevas maniobras conjuntas navales y aéreas en torno a Scarborough, una acción que calificó de "necesaria" ante la situación actual en el mar de China Meridional y frente a las actuaciones de "determinados países" que, a su juicio, socavan la paz y la estabilidad regional.
Pekín mantiene el control efectivo de Scarborough desde 2012 y reclama la soberanía sobre la práctica totalidad del mar de China Meridional, una reivindicación que alcanza zonas reclamadas por Filipinas, Vietnam, Malasia, Brunéi y Taiwán.