La diplomacia rusa destacó, en un comentario dedicado al 18 aniversario del conflicto armado, que "un aporte real a la estabilización de la situación en las zonas fronterizas debería ser el comienzo del proceso de la delimitación de las fronteras estatales entre Georgia, Osetia del Sur y Abjasia y su posterior demarcación".
"Esta tarea adquiere especial importancia en el contexto de los intentos de Occidente, el régimen nazi de Kiev y los políticos radicales georgianos de implicar a Tiflis en nuevas aventuras sangrientas en el Cáucaso sur", denunció Exteriores.
Por contra, Moscú destacó "los intentos que tienen lugar en la sociedad georgiana de reinterpretar los sucesos de agosto de 2008" por parte del partido gobernante, Sueño Georgiano, calificado de prorruso por la oposición.
Exteriores celebró que esta formación política responsabilice totalmente al expresidente Mijaíl Saakashvili por desatar el conflicto armado.
"Se observan declaraciones de políticos georgianos sobre la necesidad de reconciliación con los abjasos y los surosetas, que generan la esperanza en que dicho cambio de enfoques no quedará en meras declaraciones sino que se confirmará con hechos concretos para mejorar las relaciones con Abjasia y Osetia del Sur", añadió.
A día de hoy, solo Rusia, Venezuela, Nicaragua y Siria reconocen la independencia de Abjasia y Osetia del Sur, donde tuvo lugar en agosto de 2008 una breve pero cruenta guerra en la que el ejército ruso intervino para expulsar a las tropas georgianas de territorio suroseta.
El Kremlin dispone de bases militares en ambos territorios y, en el caso de Osetia del Sur, esta región es prácticamente un protectorado financiado por las arcas del Estado ruso.