En la expresión “eclipse de Sol”, lo adecuado es la mayúscula en el nombre de la estrella, como indica la “Ortografía de la lengua española” para los contextos astronómicos (que no solo se dan en la literatura científica, sino también en las noticias sobre este tipo de fenómenos, por ejemplo) en los que se usa como nombre propio. La misma norma se aplica a “tierra” y “luna”.
En cambio, si se recurre al adjetivo, lo apropiado es la minúscula (“eclipse solar”), al igual que para los especificadores “total”, “anular” o “parcial” (“eclipse solar total”, “eclipse total de Sol”).
Las denominaciones que aluden a las fases de la luna se escriben con minúsculas: “Solo en los puntos en los que la órbita de la Luna se cruza con la eclíptica puede ocurrir un eclipse solar, y solo si coincide con la fase de luna nueva”.
Para expresiones meramente descriptivas o referenciales como “planeta azul” o “astro rey”, se aconseja también la minúscula.
Como denominaciones también descriptivas, lo indicado para los nombres de los hemisferios es asimismo la minúscula, al igual que para los puntos cardinales: “El cielo nos regalará un doble espectáculo que no ocurre con frecuencia: un eclipse solar que recorrerá el hemisferio norte y la lluvia de perseidas”.
Como señala la “Ortografía de la lengua española”, cuando el genérico “península” se corresponde con el accidente geográfico que nombra y va seguido de un adjetivo que deriva de un topónimo al que dicho accidente corresponde, ambos se escriben con minúscula: “península ibérica”.
Cuando se omite el adjetivo, es posible la mayúscula inicial en “península” si se emplea como una antonomasia en contextos en los que la referencia es inequívoca: “España se convertirá en el centro de todas las miradas con un eclipse total de Sol que cruzará la península/Península de oeste a este”.
El término “astroturismo”, que recurre al elemento “astro-” para designar un tipo de turismo centrado en la observación del cielo nocturno y de los fenómenos astronómicos, se escribe en una sola palabra, sin necesidad de guion ni de resaltes: “España, epicentro mundial del astroturismo”.
Los símbolos no llevan punto y, por lo general, se separan con un espacio de la cifra que los precede: “Tendrá la mayor duración del eclipse total: 1 min 50 s”. No es adecuado prescindir de ese espacio, como a menudo se ve, en la expresión de los porcentajes: “Será total en casi el 40 % de su territorio”.
Además, en lengua escrita, no varían en plural: “La anchura aproximada de la franja donde se ve el eclipse total es de 294 km”.
Cabe recordar que el símbolo de los kilómetros es “km”; el de las horas, “h”; el de los minutos, “min”, y el de los segundos, “s”, no “sg”. Los símbolos de los minutos y segundos sexagesimales (′ y ″, respectivamente) se usan, junto con el de grados (°), para las coordenadas geográficas, y no para el tiempo cronológico. En este caso, van unidos a la cifra: “Datos calculados para 40° 4′ 38″ N, 2° 7′ 50″ W (Cuenca)”.
En la expresión de la hora en la que podrá verse el eclipse es aconsejable, por precisión, emplear el modelo de veinticuatro horas (“Allí la totalidad será de un minuto, a las 20:32 h”), aunque, en caso de preferir el de doce horas con cifras, pueden utilizarse las abreviaturas “a. m.” o “p. m.” para especificar el momento exacto ( “... a las 8:32 p. m.”).
El adjetivo “ultravioleta” concuerda en plural con “rayos” (“rayos ultravioletas”). Sin embargo, a menudo se utiliza la expresión “rayos ultravioleta”, que es válida si se considera que “ultravioleta” funciona como un sustantivo en aposición: “No debes mirar directamente al Sol porque los rayos ultravioleta pueden dañar tus retinas de por vida”.
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