Excluidas de educación secundaria 2,4 millones de niñas desde la vuelta de los talibanes

París, 11 ago (EFE).- Cinco años después del regreso de los talibanes al poder, 2,4 millones de niñas afganas están excluidas de la enseñanza secundaria y casi 4 millones podrían quedar privadas de ella en 2030 si continúa la prohibición, alertó este martes la UNESCO, que denunció una "vulneración sistemática" de los derechos y libertades fundamentales de mujeres y niñas.

"Cinco años no son una interrupción temporal en la educación de un niño. Es prácticamente todo un ciclo de secundaria", señaló Hoda Jaberian, coordinadora de Educación en Emergencias de la UNESCO, durante un encuentro con periodistas.

Afganistán es el único país del mundo que prohíbe formalmente a niñas y mujeres estudiar más allá de la escuela primaria.

Las mujeres también tienen vetado el acceso a la universidad desde diciembre de 2022, una medida que ha dejado a más de 100.000 jóvenes sin posibilidad de cursar estudios superiores.

En 2021, antes de que los talibanes retomaran el poder en Kabul, casi un millón de niñas estaban matriculadas en secundaria. Actualmente, 2,4 millones están excluidas de este nivel, 200.000 más que el año pasado y un millón más que en la estimación de 2024.

Si la prohibición continúa, casi 4 millones podrían quedar privadas de la secundaria en 2030, a medida que nuevas generaciones terminen la primaria.

La UNESCO advierte de que esta exclusión amenaza con condenar al país a décadas de potencial perdido y mayor pobreza.

Si se mantiene la prohibición de la educación superior femenina, unas 600.000 mujeres podrían abandonar el mercado laboral de aquí a 2066 y la pérdida acumulada de ingresos alcanzaría los 9.600 millones de dólares.

También tiene consecuencias para el propio sistema educativo, pues la UNESCO calcula que en 2030 habrá una escasez de más de 11.000 maestras cualificadas, agravada por la salida de docentes del país.

"Cada vez hay menos niñas que pueden estudiar, menos mujeres que pueden convertirse en profesoras y profesionales y, poco a poco, el sistema educativo pierde el capital humano que necesita para recuperarse", advirtió Jaberian.

La crisis educativa afgana va, sin embargo, más allá de la discriminación contra las mujeres. Más de dos millones de niños en edad de cursar primaria siguen sin escolarizar, más del 90 % de los menores de diez años no puede leer un texto sencillo y casi la mitad de las escuelas carece de agua, saneamiento o calefacción.

Desde 2021, por si fuera poco, más de 1.000 escuelas han cerrado por terremotos, inundaciones y otros desastres naturales.

Ante el cierre de las vías de educación formal, la UNESCO desarrolla programas comunitarios de alfabetización y formación en 20 provincias y más de 2.600 localidades.

Desde 2021, casi 70.000 jóvenes han participado en estas iniciativas, el 70 % niñas y mujeres, un tercio de las cuales afirma haber aumentado la producción y los ingresos de sus hogares.

Para muchas de ellas, las clases son además una fuente de "dignidad" y esperanza frente a la incertidumbre, según Jaberian. Pero la organización insiste en que estas alternativas no pueden sustituir la educación formal: "No hay sustituto" para una escuela, un profesor cualificado y el derecho a aprender.

La UNESCO reclama el restablecimiento "inmediato e incondicional" del derecho de las niñas y mujeres afganas a la educación: "Tienen derecho a aprender, a trabajar, a moverse libremente y a forjar su propio futuro", sostiene la agencia de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

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