Según informó el Ministerio de Defensa ruso, en el bombardeo fueron golpeados tres buques mercantes y dos petroleros que supuestamente portaban equipos militares y combustible para el ejército enemigo. Además, también fue destruido un barco que transportaba armamento occidental en aguas al este del puerto de Odesa.
Drones rusos también atacaron patrulleras ucranianas atracadas a unos 138 kilómetros al suroeste de Odesa y una fábrica de ensamblaje de drones acuáticos a unos 40 kilómetros de la citada ciudad.
"Las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa continúan realizando ataques contra la infraestructura portuaria y los barcos que operan en interés del ejército ucraniano", señala la nota castrense.
El Ministerio de Exteriores de Rusia rechazó esta semana una posible tregua en el mar Negro propuesta, según medios internacionales, por Ucrania a través de Turquía debido al impacto en las exportaciones de grano de los ataques rusos contra sus puertos.
"No vemos ningún indicio de que la situación esté mejorando y, por consiguiente, no vemos motivos para adoptar medidas a medias que simplemente darán al régimen de Kiev un respiro temporal", dijo María Zajárova, portavoz de Exteriores, en rueda de prensa.
Ucrania asegura haber golpeado el pasado miércoles cuatro buques de guerra en el puerto de Novorossíisk, el más importante de Rusia, que habrían sufrido daños de diversa consideración.
La ONU alertó a finales de julio de que los precios del trigo habían subido un 20 % desde principios de mes, alcanzando sus mayores niveles desde marzo de 2024, lo que supone una amenaza para la seguridad alimentaria global.
De hecho, el grano ruso destinado a la exportación también cayó un 22 % en los primeros diez días de agosto, según la Unión Cerealista de Rusia (UCR), a lo que hay que sumar que las exportaciones ya habían caído un 26,6 % en julio, en comparación con el mes anterior.
A su vez, UCR admitió que a día de hoy carece de medios para la siembra de invierno, ya que los productores están vendiendo el grano con grandes pérdidas.
En la misma línea, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, aseguró el viernes que Turquía y Estados Unidos nunca han condenado públicamente los ataques ucranianos contra los buques o las instalaciones del oleoducto del Caspio en el mar Negro, cuyo consorcio operador incluye a compañías occidentales.
También descartó un posible cese de las hostilidades en el frente, que sólo consideró posible "cuando se llegue a un arreglo duradero, fiable y sólido".