El ejemplo de la Tortuga sobre un poste es normalmente usada para describir a la clase política, pero en el caso particular del senador cartista Hernán David Rivas lo ilustra perfectamente ya que permite recordar que no pudo llegar ahí sin la complicidad de varios que ahora buscan rehuir la responsabilidad de haberlo puesto nada más y nada menos que como juez de jueces al frente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM).
La fábula es sencilla y plantea las siguientes preguntas lógicas y obligadas, tanto el hecho de encontrar una tortuga posada sobre un poste, como a un presunto “abogado mau” que hasta se enredaba con leer la palabra “reglada”, ubicado al frente del JEM:
- Primero: No entenderás cómo llegó ahí.
- Segundo: No podrás creer que esté ahí.
- Tercero: Sabrás que no pudo haber subido ella solita ahí.
- Cuarto: Estarás seguro que no debería estar ahí.
- Quinto: Serás consciente que no va a hacer nada útil mientras esté ahí.
- Todo esto, para finalmente concluir que lo único sensato sería ayudarle a bajar.
Ahora que el exsenador Hernán David Rivas se encuentra afrontando juicio oral y público por utilizar un presunto título falso de abogado de la Universidad Sudamericana para erigirse como “juez de jueces” todos se “escandalizan” porque ni sus supuestos rectores, decanos y “compañeros” nunca lo vieron, pero eso ya se advirtió y varios legisladores igual lo votaron hasta en tres ocasiones.
De la mano del cartismo Rivas va al JEM y jura ante Pedro Alliana
La historia tragicómica de Hernán David Rivas ubicado en el JEM arrancó un 3 de junio de 2020 en plena pandemia de coronavirus, cuando el cartismo, tras echar del JEM a uno de sus pocos correligionario que tenía un perfil respetado hasta por opositores, el ahora difunto Ramón Romero Roa (ANR), lo reemplazó por el hasta entonces ignoto diputado de Itapúa.
En ese entonces, los 43 que lo votaron no pueden alegar ignorancia sobre las sospechas acerca de la condición de “abogado” de Rivas, ya que el legislador, estando callado -como era habitual por escasa relevancia legislativa- daba a sospechar una ignorancia supina en Derecho, y al hablar lo terminaba de confirmar.
En esta primera votación, con la complicidad de algunos liberales, el cartismo logró ubicar a Rivas ante el JEM a propuesta del entonces diputado Hugo Ramírez (ANR), quien hace un par de días, tras declarar en el juicio contra Rivas, reconoció arrepentirse de su moción más de 6 años después de crear un “monstruo” que no hizo más que crecer.
Se dice que “la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer”, y entre los que alimentaron la figura de Rivas en el JEM se encuentra por ejemplo el actual vicepresidente de la República y aspirante a la presidencia en 2028, Pedro Alliana, quien nada más y nada menos tuvo la responsabilidad de tomarle juramento a Rivas.
No solo le tomó juramento, sino que, junto a otros varios, votó hasta en dos ocasiones para ubicar a Rivas en el JEM, ya que volvió a darle su bendición en junio de 2021, cuando lo reeligieron como representante de la Cámara de Diputados.
Primera reelección: Sumó votos y fue propuesto por Latorre
Ya con las sospechas claras de que Rivas no era abogado, este volvió a ser propuesto como representante de la Cámara de Diputados para el segundo periodo que iría hasta el final de ese mandato legislativo (2023), e incluso tuvo más votos.
El que lo propuso para el puesto fue el actual presidente de la Cámara de Diputados, el cartista Raúl Latorre, que al igual que Alliana y otros aún diputados actualmente, como el ahora líder de bancada de Honor Colorado, Miguel del Puerto, Rocío Abed y liberales como el actual diputado Rodrigo Blanco, y hasta de dos procesados por presuntos vínculos con narcotráfico, el exsenador cartista Erico Galeano (ya condenado) y el exdiputado Juan Carlos Ozorio (en juicio).
En todas las ocasiones Rivas también votó a su favor y, pese a las crecientes sospechas de que nunca pasó por la facultad, pasó de los 43 votos que tuvo un año antes a 59 votos a favor.
Entre ellos, también tuvo votos de entonces abdistas como el diputado Roberto González (ANR, Añeteté); el senador Colym Soroka (ANR, independiente); la diputada Jazmín Narvaez (ahora ANR, HC) e incluso de opositores, como la actual senadora Celeste Amarilla (PLRA, entonces diputada).
La elección en el Senado: Arropado por el cartismo y con Bachi Nuñez como presidente
Pese a la existencia de denuncias formales ante el Ministerio Público que datan de 2020 (cuando juró por primera vez) contra Hernán Rivas, este tuvo la defensa y complicidad, sobre todo, del cartismo y algunos aliados ocasionales para ser sostenido en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM) e incluso para presidirlo. Entre los principales están también el presidente de la República, Santiago Peña y el actual presidente del Congreso, senador Basilio Bachi Núñez (ANR, HC).
Uno de los que siempre lo defendió a capa y espada fue el propio presidente de la República, Santiago Peña, defensa que mantuvo incluso hasta abril del año pasado, cuando lo recibió en Mburuvichá Roga, hasta que tuvieron que pedirle que renuncie a su banca.

Incluso ni con las evidencias a la luz, Peña demostró dignidad, ni hizo un “mea culpa”, ya que incluso dijo no sentir ni un poco de vergüenza por la situación de Rivas, cuando ya estaba a puertas de ir a juicio.
Por su parte, Basilio “Bachi” Núñez, junto al condenado Erico Galeano, el senador Derlis Maidana y el propio Rivas son de los pocos que lograron el nefasto récord de votar en tres ocasiones para poner al presunto “abogado mau” en el JEM.
En el Senado, tuvo 26 votos, la mayoría de ellos colorados, pero también del bloque libero-cartista, encabezados por Dionisio Amarilla, a los que se sumaron Noelia Cabrera Petters, Édgar López, Hermelinda Alvarenga y Sergio Rojas (este último ya le había dado su voto en Diputados en 2021).
Hasta ahora es memorable la “conferencia de prensa” frente a la bancada de Honor Colorado en Senado, donde Rivas intentó usar de “abogados” a sus colegas como Silvio “Beto” Ovelar y Juan Carlos “Nano” Galaverna, pero no terminó más que hundiéndose más y embarrando al resto de lodo.
