"La central nuclear de Zaporizhia, temporalmente ocupada, perdió el suministro eléctrico externo por decimoquinta vez este año: se activaron automáticamente los generadores diésel de reserva, que garantizan el funcionamiento de los sistemas de seguridad de importancia crítica", escribió Energoatom en un comunicado en Telegram, en el que precisa que se trata del vigésimo séptimo apagón en casi cuatro años y medio de guerra.
El director de Energoatom, Pavló Kovtoniuk, advirtió de que los apagones recurrentes en la central nuclear de Zaporizhia aumentan los riesgos para la seguridad y desgastan los equipos, que se deterioran más rápido con la puesta en marcha frecuente de los generadores diésel.
La empresa señaló que este enésimo apagón confirma una vez más que la situación en la central nuclear sigue siendo precaria y agregó que "los riesgos para la seguridad nuclear y radiológica se agravan bajo la influencia de los incompetentes 'gestores' rusos".
La única garantía para el funcionamiento seguro de la central sigue siendo su desocupación y su retorno al control total de Ucrania y de Energoatom como único operador legítimo, agregó.
Rusia empleó en su ataque combinado contra territorio ucraniano un número no especificado de misiles balísticos Onyx, Zircon, Iskander-M y S-400.
Las fueras rusas lanzaron, además, 36 misiles de crucero/aéreos Kh-101/Iskander-K/Kh-59, ocho misiles de crucero Kalibr y dos misiles de crucero Banderol S8000, además de 168 drones, según informó la Fuerza Aérea ucraniana.
Sólo en la capital, Kiev, principal objetivo del ataque, murieron al menos 15 personas, y otras 39 resultaron heridas.