Así lo informó el Gobierno búlgaro en un comunicado después de que el primer ministro del país, Rumen Radev, mantuviera una conversación telefónica con Rutte.
El secretario general "confirmó personalmente" a Radev el pleno apoyo y la disposición de las fuerzas de la OTAN en la región para reaccionar y neutralizar cualquier amenaza, indica la nota.
"Cualquier ataque contra un Estado miembro de la OTAN será tratado categóricamente como un ataque contra la Alianza, con todas las medidas derivadas del Tratado del Atlántico Norte", declaró Rutte, según lo cita el comunicado búlgaro.
El máximo funcionario de la organización militar con sede en Bruselas también recordó que la capacidad de defensa aliada quedó demostrada hace unos meses, cuando se logró interceptar misiles balísticos dirigidos hacia Turquía, presuntamente procedentes de Irán.
La información coincide con las declaraciones que hizo hoy un funcionario de la OTAN a EFE en Bruselas en relación a un artículo que publicó el miércoles el Financial Times (FT), según el cual Teherán evalúa atacar objetivos militares en caso de una nueva ofensiva bélica de Estados Unidos.
La Alianza "está preparada par abordar cualquier amenaza y hará lo necesario para defender a todos los aliados", afirmó el funcionario.
Dos fuentes del régimen de Teherán declararon al FT que las fuerzas iraníes han analizado la opción de atacar activos estadounidenses en el sureste de Europa, como Bulgaria, que el mes pasado aprobó el uso de su base aérea de Bezmer para aviones de reabastecimiento de EE.UU.
Según el artículo del periódico británico, también Chipre y los cables de fibra óptica en el estrecho de Ormuz figuran entre los posibles objetivos de una represalia iraní en caso de una escalada del conflicto con Washington.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó el martes que no había conversaciones en curso ni programadas con Teherán, en medio del estancamiento del diálogo para poner fin a la guerra en Irán que empezó a fines del pasado febrero.