Según fuentes sindicales, un 90 de los empleados secunda la huelga, convocada por la Confederación General de Trabajadores, la Unión General de Trabajadores y la Unión de Trabajadores Independientes y Libres para exigir mejoras laborales.
La huelga fue anunciada después de que la plantilla rechazara en referéndum un acuerdo firmado por Comisiones Obreras, Sindicato Independiente de Profesionales Aeronáuticos y Asociación de Técnicos y Profesionales del Sector Aeroespacial tras 22 días de movilizaciones durante el mes de julio.
La huelga de ahora fue respaldada en votación por los trabajadores al considerar insuficiente la última propuesta de la empresa sobre aspectos tanto económicos (subidas salariales vinculadas a la inflación) como sociales.
Los sindicatos informaron a la dirección de la voluntad de negociar a partir del acuerdo propuesto en julio, y exigieron que se garanticen el empleo, las cargas de trabajo y las contrataciones comprometidas en el convenio colectivo, explicó el secretario general de Comisiones Obreras en Airbus, Alfonso Mora.
Incidió en que la dirección de la multinacional aeronáutica evalúa medidas para evitar el riesgo respecto de los clientes de Airbus Comercial y, especialmente, de la división de defensa por el impacto que puede tener la huelga.
Según este sindicato, la dirección aseguró que la huelga podría tener efectos "a futuro" en relación con cargas de trabajo, empleo, e inversiones; y también se suspenderían "de inmediato todas las contrataciones previstas en Airbus España".
El ministro español de Industria, Jordi Hereu, dijo el miércoles que espera no tener que intervenir en el conflicto laboral y pidió la responsabilidad de todos porque se trata de una empresa estratégica de España.