Grupos de Puerto Rico, Bahamas, Jamaica y Seychelles se unen contra desarrollos turísticos

San Juan, 27 ago (EFE).- Cuatro organizaciones comunitarias de Puerto Rico, Bahamas, Jamaica y Seychelles anunciaron este jueves la creación de la Coalición de Pequeñas Islas, que tiene el objetivo de denunciar el impacto ambiental y social de algunos desarrollos turísticos de lujo.

La alianza aseguró en un comunicado que "los desarrollos de lujo y las políticas gubernamentales de despojo que amenazan sus costas no son casos aislados, sino un único patrón que se repite".

En tres de los cuatro casos, ese patrón conduce a la misma marca hotelera multinacional: Rosewood, señalaron Coalición Defiende a Cabo Rojo (Puerto Rico), Friends of Aldabra (Seychelles), Save Exuma Alliance (Bahamas) y JaBBEM (Jamaica), organizaciones por la defensa del medioambiente y de los derechos de las comunidades locales.

La Coalición de Pequeñas Islas hizo un llamado a los gobiernos de cada territorio para que detengan la concesión de nuevos permisos hasta que se complete y se publique una evaluación ambiental independiente.

"Si no se detiene esta tendencia de desarrollo destructivo a gran escala, pronto no quedará nada por lo que luchar: la naturaleza y los espacios salvajes habrán desaparecido para siempre", explicó Victoria Duthil, gerente de campaña de Friends of Aldabra.

La estructura se repite: capital interno y externo adquiere terrenos ecológicamente frágiles, se obtienen permisos e incentivos fiscales a cambio de promesas de empleo, se aplaza o se evade la evaluación ambiental, y las poblaciones más afectadas quedan excluidas de las decisiones sobre sus propias costas.

En Puerto Rico, Coalición Defiende a Cabo Rojo lucha contra el megaproyecto Esencia, una ciudad privada de lujo que cubriría aproximadamente 2,000 cuerdas de terreno de alto valor ecológico junto a la Bahía de Boquerón, de las cuales un 40 % está legalmente protegido de la urbanización.

El asentamiento residencial y turístico amenaza especies endémicas y en peligro de extinción, ecosistemas que protegen a las comunidades humanas de los efectos del cambio climático y un suministro de agua ya precario del que dependen las familias locales.

"Estamos profundamente agradecidos de formar parte de esta alianza internacional que visibiliza la agresión contra nuestras comunidades insulares, nuestros recursos vitales y nuestros ecosistemas por parte de intereses multimillonarios en todo el mundo", dijo Beatriz Llenín Figueroa, miembro de la Coalición Defiende a Cabo Rojo.

Por su parte, Friends of Aldabra enfrenta la construcción de un hotel de lujo en la isla de Assomption, a 27 kilómetros del atolón de Aldabra, Patrimonio Mundial de la Unesco con más de 400 especies que no existen en ningún otro lugar del mundo.

Tras prometer que pausaría la construcción a la espera de una evaluación de biodiversidad, el Gobierno permitió discretamente que continuará la construcción de más de 30 estructuras.

En Bahamas, un resort propuesto de 200 millones de dólares en Sampson Cay dragaría zonas sensibles de arrecifes de coral y praderas marinas e introduciría tráfico comercial de embarcaciones en aguas que los bahameños han disfrutado y pescado durante generaciones.

En cuanto a Jamaica, el problema es que los jamaiquinos no tienen ningún derecho legal garantizado de acceso a sus propias playas ni al uso del mar, y cada año más costas desaparecen tras las verjas de los complejos hoteleros.

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