"El objetivo de este diálogo es claro: permitir que el pueblo congoleño no se limite ya a reaccionar ante las sucesivas manifestaciones de nuestras crisis, sino tratar por fin sus causas profundas", afirmó Tshisekedi en un discurso a la nación la pasada noche.
El diálogo nacional tendrá una duración "máxima" de tres meses y empezará con "consultas" en las 26 provincias del país antes de los encuentros nacionales en la capital, Kinsasa, que desembocarán en la adopción de un "pacto" y una "estrategia de aplicación", detalló en un comunicado la Presidencia.
Las conversaciones tendrán unas "líneas rojas claras", al no incluir a los actores armados que "ocupan una parte del territorio nacional o actúan al servicio de una potencia extranjera", precisó Tshisekedi, en referencia al grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), que combate contra el Ejército en el este congoleño, con el apoyo de la vecina Ruanda.
"El diálogo no constituirá ni una negociación con el agresor o sus colaboradores ni un medio encubierto para cuestionar la decisión soberana del pueblo expresada en las urnas", aseveró el mandatario.
Tshisekedi también descartó la concesión de cualquier "amnistía general", al destacar que "la paz no puede significar impunidad" para "los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad, los actos de genocidio, las violencias sexuales graves y otros crímenes imprescriptibles".
Para facilitar el diálogo, el dirigente anunció medidas para "fomentar la confianza y aliviar la crispación política".
Thisekedi hizo este anuncio después de la escalada de la tensión y la división política en el país por el rechazo de la oposición, la sociedad civil y la Iglesia católica contra una ley de referéndum validada recientemente por el Tribunal Constitucional y que abre la puerta a una reforma de la carta magna que permitiría ampliar los mandatos presidenciales más allá del límite constitucional de dos.
La corte validó el pasado julio esa ley, impulsada por el propio Tshisekedi, si bien el presidente la reenvió en agosto al Parlamento para un nuevo debate.
En el poder desde 2019, tras ganar los comicios de 2018, Tshisekedi se mostró el pasado mayo abierto a buscar un tercer mandato en las elecciones generales de 2028 si el pueblo así lo quiere.
La RDC se ha visto inmersa en los últimos años en un debate sobre una posible reforma constitucional que, según la ley congoleña, requeriría la celebración de un referéndum convocado por el presidente o la aprobación de una ley con una mayoría parlamentaria de tres quintos.
El diálogo nacional anunciado por Tshisekedi también se celebrará bajo la sombra del conflicto en el este congoleño, que se agravó a finales de enero de 2025, cuando el M23 tomó el control de Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, y, semanas después, de Bukavu, capital de la vecina Kivu del Sur.
El este de la RDC, rico en minerales esenciales para la industria tecnológica, vive desde 1998 un conflicto alimentado por grupos rebeldes y el Ejército, pese al despliegue de la misión de la ONU en la RDC (MONUSCO).