Sánchez intervino en un debate en el Congreso para informar de la situación en Ceuta después de que los días 30 y 31 de julio más de 70.000 personas entraran a nado desde Marruecos, un hecho sin procedentes.
El jefe del ejecutivo señaló que si el Gobierno tuviera pruebas "sólidas" actuaría "en consecuencia, con total contundencia, como exige la situación".
"Este Gobierno no tiene miedo a enfrentarse a otros poderes extranjeros cuando así la situación lo ha requerido", afirmó, frente las críticas por parte de la oposición, que señalan el papel de Marruecos en la crisis, por su inacción ante esa entrada masiva.
Insistió, no obstante, en que solo actuará cargado de "hechos probados, contrastados", tras recordar la guerra de Irak que llevó a España a participar en "una guerra ilegal con pruebas falsas".
Según apuntó, a día de hoy tampoco ninguna institución o gobierno internacional ha entregado "evidencias sólidas" de que Marruecos ejecutara o planificara lo sucedido.
No obstante, añadió que "es evidente que después de lo ocurrido, esa cooperación (con Marruecos) tiene que ser diferente".
Tras recalcar la necesidad de mantener relaciones de buena vecindad, avanzó que están revisando todos los "mecanismos de coordinación y alerta" que el Gobierno tiene con el Estado marroquí para "construir garantías adicionales".
En su intervención informó también de que el Ejecutivo convocó el pasado 21 de agosto a la embajadora marroquí en España por las declaraciones "inaceptables" de dos ministros de su país sobre Ceuta y Melilla.
El jefe del Ejecutivo se refirió a las declaraciones de los ministros marroquíes de Justicia, Abdellatif Ouahbi, y de Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, en las que en las últimas semanas han reivindicado la soberanía o la liberación de Ceuta y Melilla.
El pasado 28 de agosto el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, dijo en el Congreso ante las críticas de la oposición sobre la "debilidad" del Gobierno español con Marruecos, que la "convocatorias de embajadores raramente se hacen públicas", sin aclarar entonces si ésta se había producido.
En su intervención, Sánchez reiteró que el Ejecutivo no recibió ningún informe ni nota verbal que anticipara "ni la escala ni la probabilidad" de la entrada masiva de migrantes que se registró en Ceuta a finales de julio.
Según explicó, analizaron todos los informes y mensajes que las fuerzas y cuerpos de seguridad, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y Frontex remitieron a las autoridades políticas y a la Delegación del Gobierno, y dio orden de publicar un dossier con todos los documentos para que los pueda conocer la opinión pública.
Ninguno de los informes de los días previos "iba más allá de la descripción de los datos o del aviso rutinario", insistió con intención de desmentir los "bulos" y el "ruido" de los últimos días, dijo.
Y apostilló: "Una cosa es detectar que los cruces a nado estaban creciendo, que es algo que detectamos todas las instituciones y que nos pusimos a la labor inmediatamente, y otra cosa es decir que hay que extremar las cautelas para anticipar en cuestión de horas la llegada de 70.000 personas en Ceuta, eso no lo hizo ningún informe, al menos ninguno que llegara a manos del Gobierno".
El jefe del Ejecutivo respondía así ante las críticas por parte de la oposición de inacción ante el peligro de una entrada masiva.