Para Peter Bitwinski, el complejo del World Trade Center (WTC) era mucho más que los rascacielos de las Torres Gemelas o un centro financiero: era donde trabajaba cada día, en el piso 69 de la Torre Norte.
“El avión impactó detrás de mí y me tiró sobre mi escritorio. Los siguientes uno o dos minutos fueron los más largos de mi vida, con el edificio moviéndose violentamente. No hubo fuego en mi piso y, con suerte, pude bajar. Fui parte de un grupo que ayudó a un compañero de trabajo paralizado a descender. Logramos salir aquí, a West Street, a las 10:15, y la torre se derrumbó a las 10:28”, recuerda Bitwinski en una entrevista con EFE.
Memoria y recuperación del 11-S
Hoy vuelve a esa misma Zona Cero todos los martes para ofrecer recorridos a pie gratuitos, con los que busca mantener vivo el recuerdo de las víctimas del 11-S.
Hace un cuarto de siglo, los atentados borraron del mapa los dos rascacielos de 415 metros y 417 metros que coronaban el bajo Manhattan. Desde 2011, en su lugar hay dos estanques ubicados en el emplazamiento de las antiguas Torres Norte y Sur.
Estos albergan las cascadas artificiales más grandes de Norteamérica y están rodeados por más de 400 robles.
“Esto será un bosque durante años y años. Y eso es, es simplemente hermoso”, comenta a EFE Marie Howe, residente en Florida que visita la zona por primera vez.
El árbol que más destaca es un peral, conocido como “Árbol Superviviente”, recuperado de entre los escombros del WTC y que se ha convertido en uno de los símbolos de la recuperación.
A Howe y a su esposo también les sorprendió encontrar, entre las nuevas construcciones, recuerdos de cómo era la zona antes de los atentados. Uno de ellos es la escultura de bronce ‘The Sphere’.
La obra, creada por Fritz Koenig en 1971 como símbolo de la paz mundial a través del comercio, se encontraba entre las Torres Gemelas y tras sobrevivir a los colapsos, fue recuperada de los escombros y trasladada temporalmente a Battery Park antes de regresar en 2017 al complejo del WTC.
Incluso una de las construcciones más vanguardistas de la zona, la estación del Oculus, fue diseñada como un recordatorio permanente de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
El proyecto de Santiago Calatrava está alineado con la trayectoria solar de cada 11 de septiembre, desde las 8:46 de la mañana, cuando impactó el primer avión, hasta las 10:28, cuando colapsó la segunda torre.
Su claraboya central permite que un haz de luz, conocido como la “Cuña de Luz”, atraviese el Oculus siguiendo esa alineación e ilumine dos columnas paralelas en momentos que coinciden con los ataques contra las torres.
En 2014 se inauguró One World Trade Center, rascacielos de 541 metros que se convirtió en el principal símbolo de la reconstrucción del bajo Manhattan tras los atentados y que también es conocido como la “Freedom Tower”.
El plan de reconstrucción de la zona es que le acompañe otro rascacielos, el 2 World Trade Center, que ha entrado este verano en una nueva fase de construcción y representa la última gran pieza del rediseño de esta área.
El edificio tendrá 55 pisos y unos 400 metros de altura, contará con terrazas llenas de vegetación y está previsto que sea inaugurado en 2031 como sede mundial de American Express.
El renacimiento del bajo Manhattan, sin embargo, no se ha limitado a la arquitectura corporativa: la ciudad también ha buscado revitalizar la zona en el ámbito cultural y un claro ejemplo de ello es el Perelman Performing Arts Center (PAC NYC), inaugurado en septiembre de 2023.
Este centro, construido en forma de cubo y revestido de mármol, costó unos 500 millones de dólares y fue concebido como una sala de estar pública con espacios flexibles para teatro, danza y música.
Bitwinski recuerda que, tras los atentados, muchos pensaban que Nueva York, y especialmente el WTC, nunca se recuperaría: “Quizás tomó un poco más de tiempo de lo que pensaba, pero, los neoyorquinos son resilientes”.
“Por muy difícil que fuera hace 25 años, creo que ayudaron tanto la resiliencia de los neoyorquinos como la simple condición humana de darse cuenta de que, no importa cómo te derriben, tienes que levantarte”, concluyó el superviviente.