La actriz recibirá hoy el galardón honorífico de la Mostra y estrenará su última obra, 'The Flesh Impact', un cortometraje de Maggie Gyllenhaal en el que se mete en la piel de Marilyn Monroe, a la que también interpreta Dakota Johnson, de joven.
En una rueda de prensa horas antes de la gala en la que hoy será homenajeada, Burstyn, de 93 años, recordó algunas anécdotas sobre rodajes como el de 'The Exorcist' ('El exorcista', 1973), pero sobre todo habló sobre el rol de la mujer en el cine y de cómo ha cambiado desde que rodó 'Alice Doesn't Live Here Anymore' ('Alicia ya no vive aquí', 1974) de Martin Scorsese, que le valió un premio Óscar y la encumbró como un icono feminista.
A su parecer, el papel de las mujeres ha cambiado "muchísimo" desde que ella pusiera pie por primera vez en un estudio a finales de los cincuenta: "Cuando empecé a trabajar, hace 150 años, no había mujeres en los rodajes. No había mujeres en el equipo técnico. No había ninguna mujer detrás de la cámara. Todo eran hombres", dijo.
"Si había alguna mujer, era una actriz", aseveró.
Pero además, en aquellos tiempos todos los roles femeninos representaban "una idea anticuada de lo que era una mujer", más que nada esposas que "esperaban en casa con una taza de te a que sus maridos regresaran de salvar el mundo", ironizó.
No obstante las cosas empezaron a cambiar gracias a activistas como la "bendita" periodista Gloria Steinem, recientemente fallecida, a quien Burstyn agradeció por haber "cambiado conciencias" en este tema.
"Primero llegaron las supervisoras de guión, luego algunas en el equipo de cámara y poco a poco todo fue cambiando hasta llegar al punto en que las mujeres manejan equipos pesados sin pensárselo y están integradas en los equipos de rodaje. Así que todavía no estamos exactamente al 50-50, pero estamos cerca", celebró.
Una de las películas que antes se subieron a esta nueva ola para las mujeres en el cine fue 'Alice doesn't live here anymore', para la que ella misma contrató a un Martin Scorsese "aún desconocido".
También confesó la dificultad del rodaje de una de las obras que contribuyeron a encumbrarla, aquella historia de una niña endemoniada en la que se puso en la piel de una aterrorizada madre.
Su director, William Friedkin, era "extremadamente talentoso" pero también "uno de esos que harían cualquier cosa para conseguir la toma".
"Incluso hacer que yo terminara con una lesión de espalda que no debería haber sufrido. Así que fue una experiencia que me cambió la vida, pero fue dolorosa, físicamente dolorosa", reconoció.
Con más de 150 películas en su extensísima filmografía y otras cinco nominaciones al Óscar, la actriz ha trabajado con muchos de los grandes nombres tanto de la dirección como de la interpretación, pero, aunque la vio en persona, nunca habló si quiera con Marilyn Monroe, a la que ahora interpreta en ese nuevo corto.
Una muestra de la energía que despliega esta mujer de 93 años, que también presenta en Venecia el filme 'Place to Be', mientras prepara su debut como directora, con 'Bathing Flo'.
A su paso por Venecia, la estrella dio además muestras de su sentido del humor, con una rueda de prensa llena de bromas, como cuando, preguntada por qué temáticas debería abordar el Hollywood actual, recordó que Estados Unidos "está ahora mismo proporcionando muchísimo material que se puede explorar artística y políticamente".
Pero también se mostró preocupada por el avance de las nuevas tecnologías, al considerar que "estamos entrando en una nueva era" y acabó la rueda de prensa con una reflexión.
"La tecnología está empezando a hacerse cargo de las primeras etapas de su propio desarrollo, y es un poco aterrador. Las posibilidades pueden ser maravillosas, pero no lo sabemos. Y espero que las grandes mentes que están lidiando con todo este problema estén prestando atención y sean capaces de guiarnos, y de guiar a la tecnología, si es posible, hacia ámbitos que sean productivos, pero también humanos".