El operativo se desarrolló en el Alto Punino, un enclave de minería ilegal ubicado en la cuenca alta del río Punino, de la Amazonía ecuatoriana, a unos 70 kilómetros de la frontera con Colombia, supuestamente controlado por los Comandos de la Frontera en connivencia con Los Lobos, la banda criminal ecuatoriana más grande y poderosa del país andino.
En este sector, una emboscada contra un operativo similar desarrollado por el Ejército ecuatoriano dejó el año pasado 11 militares muertos, y al menos cuatro atacantes también fallecidos, lo que motivó al presidente de Ecuador, Daniel Noboa, a declarar a los Comandos de la Frontera como organización terrorista, junta otras dos disidencias de las FARC.
Las Fuerzas Armadas detuvieron el domingo en esa zona a nueve presuntos integrantes de los Comandos de la Frontera y destruyeron tres campamentos dedicados a la minería ilegal.
Siete de ellos fueron procesados por presunto tráfico de armas, aunque un juez los dejó en libertad condicional y ordenó que se presenten periódicamente ante una autoridad y no salgan del país, según informó la Fiscalía.
En un comunicado, las Fuerzas Armadas de Ecuador señalaron que recibieron el apoyo de un MV-22B Osprey en las operaciones en el Alto Punino, si bien después difundieron vídeos de dos aeronaves de este tipo aterrizando en una cancha usada como base durante la operación.
En la víspera, usuarios en redes sociales advirtieron la llegada de los dos MV-22B Osprey a la base de Taura, la principal de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), situada a unos 30 kilómetros de la ciudad de Guayaquil, la más poblada del país.
El hecho ocurre apenas dos días antes de la visita que hará esta semana a Ecuador el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, con el objetivo de afianzar la lucha contra las organizaciones criminales transnacionales
También se da al mismo tiempo que los marines mantienen una campaña en el océano Pacífico contra embarcaciones supuestamente vinculadas al narcotráfico de la banda criminal Los Choneros, con bombardeos desde helicópteros que han destruido y hundido al menos cinco embarcaciones desde el 28 de agosto.
El MV-22B Osprey es un convertiplano, una singular aeronave que combina las capacidades de un helicóptero y de un avión de turbohélices, al realizar aterrizajes y despegues verticales en zonas de difícil acceso, pero a la vez alcanzar velocidades más alta y distancias más largas que un helicóptero convencional, gracias a la capacidad de bascular sus rotores.
Estas aeronaves, usadas por Estados Unidos para algunas de las operaciones militares más exigentes como la incursión a Caracas en la que capturaron a Nicolás Maduro el 3 de enero de este año, permiten transportar personal y carga hasta zonas delicadas con un mayor poder de reacción frente a posibles ataques enemigos.