Ambos líderes mantuvieron una llamada telefónica, según difundió una portavoz de Downing Street (residencia oficial y oficina del primer ministro británico) en un comunicado.
Tanto Burnham como Xi afirmaron su "compromiso para una asociación estratégica y extensa a largo plazo entre el Reino Unido y China" y, como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, trataron la importancia de "una cooperación pragmática a la hora de avanzar en los intereses comunes" de ambos países y "enfrentar retos globales compartidos".
En este sentido, el mandatario británico, que llegó al poder en julio, afirmó al líder chino que abordaría de manera "franca y constructiva" aquellos temas que conciernen a ambas naciones. La nota cita, en específico, "la seguridad nacional, la guerra de Rusia en Ucrania, Hong Kong, los derechos humanos y los casos consulares de particular importancia".
Esta llamada ocurre después de un largo y polémico historial de presuntas injerencias de Pekín en el Reino Unido, incluido el espionaje a diputados británicos, así como de la controvertida construcción de la nueva embajada china en pleno corazón histórico de Londres, que recibió la aprobación a principios de año pese a las advertencias de organismos de seguridad por su posible utilización como plataforma de espionaje.
Del mismo modo, Burnham y Xi hablaron sobre las oportunidades que ofrece una buena relación bilateral entre el Reino Unido y China para el crecimiento económico y el aumento de los estándares de bienestar para los ciudadanos de ambos países.
Por último, el jefe del Gobierno británico aprovechó la ocasión para expresar a Xi sus sinceras condolencias por los fallecimientos en las recientes inundaciones en la zona fronteriza entre Nepal y China, así como su agradecimiento por las labores de rescate y el apoyo a los ciudadanos británicos afectados.