Un total de 38 formaciones se han registrado oficialmente para las elecciones del próximo 27 de octubre, pero solo 13 figuran en los sondeos para hacerse con algunos de los 120 escaños que integran el Parlamento israelí (Knéset).
Tras 19 años en el Gobierno repartidos en tres períodos, Netanyahu vuelve a postularse como líder del partido dominante de la derecha nacional-conservadora israelí, que plantea una firme oposición al Estado palestino y la defensa de Israel como Estado nación del pueblo judío.
Según los sondeos de la Corporación de Radiodifusión Pública de Israel (KAN) y los canales 12 y 13, publicados este miércoles, conseguiría entre 20 y 21 escaños, por lo que necesitaría volver a confiar en la aritmética y formar bloque con partidos nacionalistas religiosos y ultraortodoxos.
Con esta formación, considerada centrista en la política israelí y creada el año pasado, el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot se ha convertido en el principal rival de Netanyahu. Estas mismas encuestas incluso lo sitúan como primera fuerza política con hasta 25 escaños.
Eisenkot pretende liderar un Gobierno sionista, enfocado en seguridad y con sentido de Estado que promete priorizar una investigación independiente del 7 de octubre y la obligatoriedad del servicio militar para todos, incluidos los judíos ultraortodoxos, cuyo alistamiento generalizado ha ido posponiendo Netanyahu por supervivencia política.
Partido de centroderecha sionista, resultado de la alianza entre Naftali Bénet y Yair Lapid (número 2 de la formación), que presenta un cariz claramente anti Netanyahu. De hecho, forma parte del bloque opositor junto a Yashar.
Comparten las mismas prioridades, pero también han prometido declarar a Catar como Estado enemigo en caso de gobernar. Las predicciones apuntan a que se alzaría con 12 asientos en la Knéset.
Los Demócratas representan a la izquierda sionista. Como parte de su programa, aseguran que combatirán la violencia de los colonos radicales y que desmantelarían asentamientos ilegales en Cisjordania ocupada.
También integra el bloque opositor a Netanyahu y, al igual que los partidos anteriores, tampoco apoya actualmente la creación de un Estado palestino como solución al conflicto. Las proyecciones le dan en torno a 9-10 escaños.
Es el cuarto pilar del bloque anti Netanyahu. Una formación de derecha nacionalista con electorado tradicional de seculares oriundos del antiguo espacio soviético.
Su programa se enfoca principalmente en la seguridad, descartando cualquier pacto con partidos árabes. Pretende ampliar el servicio militar obligatorio para israelíes musulmanes y cristianos. Los sondeos le dan entre 7 y 9 escaños.
Su cara visible es el colono y exconvicto Itamar Ben Gvir, actual ministro de Seguridad Nacional. Se trata de un partido de extrema derecha nacionalista con tintes racistas y propuestas que vulneran los derechos humanos de los palestinos. Sus escaños, entre 7 y 8 de acuerdo a las estimaciones, son clave para la coalición de Netanyahu.
Formación de la derecha nacional-religiosa radical. Claramente dentro del bloque pro Netanyahu. Su eje ideológico se basa en impedir cualquier Estado palestino y avanzar hacia la soberanía israelí total sobre Cisjordania expandiendo los asentamientos.
Su líder es el colono Betsalel Smotrich, ahora ministro de Finanzas y otro de los representantes más radicales del Gobierno en curso. Las proyecciones le adjudican entre 5 y 6 escaños.
El gran partido ultraortodoxo asquenazí, que agrupa las principales corrientes jaredíes de origen lituano y jasídica. Su prioridad es preservar la exención del servicio militar para los estudiantes de las yeshivás (escuelas talmúdicas). Del compromiso de Netanyahu con este punto dependerá poder volver a incorporarlos o no a su coalición. Conseguiría unos 8 asientos en la Knéset.
De corte conservador, Shas representa al electorado ultraortodoxo sefardí y mizrají. También busca la exención de los jaredíes al servicio militar. Integra el bloque tradicional de Netanyahu, pero igualmente exigirán garantías de cara a asociarse nuevamente con el Likud. Los sondeos le conceden unos 7 escaños.
También conocida como la Lista Unida, se presenta como alternativa al "supremacismo" contra los palestinos. Incluye desde la izquierda árabe-judía y comunista de Jadash hasta el nacionalismo árabe de Balad y el enfoque más pragmático de Taal. No pertenece a ninguno de los dos bloques sionistas. Las encuestas le dan 7-8 escaños.
Partido árabe, conservador y de carácter pragmático que se centra en avances tangibles, como frenar la oleada de criminalidad dentro de su minoría en Israel. Ha incorporado a un político judío israelí como número 2 e integró años atrás una coalición sionista. Podría conseguir hasta 5 diputados.
Una nueva formación de derecha nacional-religiosa con firme enfoque de seguridad. Está encabezada por el general de brigada en la reserva Ofer Winter. Su posición natural es dentro del campo pro Netanyahu, pero ha decidido concurrir en solitario por la división acerca del alistamiento de ultraortodoxos. Se alzaría con aproximadamente 4 escaños.
Creado y registrado sobre la bocina, este partido de centroderecha sionista propugna ideas de corte liberal en lo económico y, a la vez, está muy orientado a la seguridad y la ampliación del servicio militar. Se presenta como bisagra para cualquiera de los dos grandes bloques. Los sondeos, por ahora, le dan entre 0 y 4 parlamentarios.