Las implicaciones político-económicas y para el planeta del uso comercial de ese corredor cada vez más expandido, propiciado por el deshielo y los intereses de algunos países, es un tema acuciante en un momento en que los líderes de la Unión Europea (UE) celebran en Finlandia una cumbre sobre seguridad en el Ártico.
La ruta ártica se compone fundamentalmente de la ruta marítima del Norte (RMN), que bordea la costa septentrional de Rusia y abarca el trayecto navegable por el océano Ártico que conecta el Atlántico y el Pacífico.
Un portavoz de la Organización Marítima Internacional (OMI) ha señalado a Efe que esa vía "podría experimentar un aumento del tráfico marítimo debido a los efectos del cambio climático, que podrían hacerla más viable durante un mayor número de meses al año".
El mandato de la OMI consiste en elaborar reglamentos para "garantizar la seguridad de los buques que operan en todo el mundo, incluidas las regiones polares, y para proteger el medio ambiente virgen".
Las embarcaciones que operan en las regiones ártica y antártica afrontan "riesgos específicos" como malas condiciones meteorológicas, disponibilidad limitada de cartas náuticas, sistemas de comunicación y ayudas a la navegación, frío extremo, hielo y dificultad de acometer operaciones de rescate o limpieza en zonas remotas.
Se prevé que esos retos "se agraven al aumentar y diversificarse el transporte marítimo en las regiones polares", señala el portavoz.
En lo que respecta al planeta, el científico climático de Climate Central, Zachary Labe, ha indicado a Efe que, a medida que el hielo retrocede en la región y esas rutas se vuelven más accesibles, habrá "un aumento de la actividad de los buques en algunas zonas del Ártico, junto con una creciente preocupación por la contaminación y los residuos marinos".
"Estos cambios traerán nuevos desafíos ambientales, económicos y geopolíticos en las próximas décadas, especialmente a medida que nos acercamos a la posibilidad de tener un océano Ártico prácticamente libre de hielo durante el verano", alerta.
El Ártico es una de las regiones del planeta que está cambiando con mayor rapidez. Uno de los "indicadores más claros" de esa transformación es "la disminución del hielo marino del Ártico durante todo el año", lo cual acelera el calentamiento global al reducir la capacidad de la superficie para reflejar la radiación solar.
"No solo se está reduciendo la superficie total cubierta por hielo marino, sino que el hielo también se está volviendo mucho más delgado y frágil, incluso en comparación con hace apenas 20 años", observa el científico.
Para el profesor de Geopolítica en la Universidad de Middlesex, de Londres, Klaus Dodds, "la perspectiva de que se desarrollen y amplíen las rutas marítimas por el Ártico es una realidad" aunque "su consolidación no será sencilla".
Ha afirmado a Efe que "una reducción de la superficie de hielo no implica la desaparición del hielo marino e incluso en un Ártico más cálido y húmedo persistirán la noche polar y una cantidad considerable de hielo, lo que seguirá suponiendo un riesgo para la navegación".
También ha anticipado un aumento de "tensión geopolítica" en la región, especialmente en el sector europeo y ha advertido de que "un incremento de la actividad comercial y militar conlleva inevitablemente un mayor riesgo de incidentes y accidentes" en la zona".
"En caso de producirse un siniestro marítimo, las condiciones del Ártico son especialmente implacables, tanto por las graves consecuencias sobre el medio ambiente como por las enormes dificultades que entraña afrontar una emergencia a bordo de un buque", ha remarcado.
Para Paul Richardson, experto en Geografía y Ciencias Medioambientales de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), "la creciente viabilidad de la Ruta Marítima Septentrional para el transporte marítimo comercial es una prueba tanto del drástico cambio climático como de una nueva era en la geopolítica".
"Se ha convertido en una importante vía de transporte de combustible ruso con destino a China -sujeto a sanciones de Estados Unidos- y la mayor parte del transporte que circula por ahí está dedicado a hidrocarburos". Según ha puntualizado a Efe, "la extracción y utilización continuada de esos recursos acelerará el cambio climático y agravará los riesgos para los frágiles ecosistemas del Ártico".