En un comunicado publicado este martes, el Ministerio de Exteriores japonés detalló que la ayuda irá destinada a "equipos de pruebas de ADN (...), dada la continuada alta necesidad de identificación en el país".
Además, las autoridades anunciaron el despliegue de un equipo de expertos en la zona para apoyar las labores de identificación. A comienzos de septiembre, las autoridades japonesas ya anunciaron el envío de un equipo de expertos en desastres para asistir en la identificación de cuerpos, tras una petición de Nepal.
"El Gobierno japonés tiene la intención de brindar toda la asistencia posible", aseguró el ministerio en el comunicado.
Según las últimas cifras de la Policía de Nepal, se han podido recuperar los restos de 1.399 personas, aunque cerca de 520 corresponden a partes del cuerpo, dificultando así su identificación y la consolidación de un conteo definitivo de personas fallecidas. Hasta el momento, solo se han entregado 103 cuerpos a familiares.
La magnitud del desastre ha obligado a las autoridades a enterrar a personas antes de poder confirmar su identidad, registrando marcas y fotos que puedan ayudar a sus familiares a reconocerlos posteriormente. Para este fin, Nepal ha recolectado también muestras de ADN de casi 1.300 restos mortales y de cerca de 1.900 familiares de los desaparecidos.
Hay 4.089 personas con las que no se ha podido establecer contacto desde la riada, entre ellas 610 extranjeros.
Los análisis realizados hasta ahora apuntan a que las riadas del 26 de agosto comenzaron con el colapso de un glaciar a gran altitud en territorio nepalí, una explicación asumida por China y respaldada posteriormente por análisis satelitales internacionales.
La avalancha de hielo, rocas y lodo también golpeó el Tíbet, donde las autoridades chinas contabilizan 43 muertos y 519 desaparecidos.