"Vimos la publicación del presidente Trump sobre la tregua energética. En general, lo consideramos, sin duda, una idea muy buena", dijo Dmitri Peskov, portavoz presidencial, en su rueda de prensa telefónica diaria.
Añadió que Moscú está en contacto con Washington, ya que -adujo- "siempre está del lado de las soluciones pacíficas".
Además, acusó a Ucrania de atacar anoche una de la infraestructuras energéticas rusas, en concreto, una refinería en la región de Samara, lo que fue confirmado por Kiev.
Peskov también rechazó la afirmación de Trump sobre que la culpa del alza de los precios del petróleo la tiene la guerra en Ucrania, no la operación militar de EE.UU. en Irán.
"La garantía de la seguridad del trabajo de las refinerías y el incremento de la producción de productos petrolíferos no soluciona los problemas mundiales; ya que el problema, el principal problema, es la entrada de esos productos en el mercado mundial", dijo Peskov.
Para ello, aseguró, es necesario permitir "una navegación segura" para los petroleros, además del levantamiento de las sanciones contra las exportaciones rusas, que tachó de "ilegales". Entonces, Rusia podrá "llenar" el mundo de producto petrolíferos y "los precios bajarán".
"El régimen de Kiev no es partidario de garantizar esa seguridad. Y, sabe usted, sufren no sólo nuestros petroleros, sino también los de otros países. Y mueren personas de otras nacionalidades", señaló.
Trump, que habló la pasada semana por teléfono con el líder ruso, Vladímir Putin, anunció el lunes en su red Truth Social: "Ucrania ha acordado no atacar objetivos energéticos rusos. ¡Rusia ha acordado hacer lo mismo!".
En el mismo mensaje, Trump subrayó que "el aumento del precio mundial del diésel se debe principalmente a la guerra entre Rusia y Ucrania, no a Irán".
Mientras Moscú mantuvo silencio hasta ahora, Zelenski respondió casi inmediatamente que Kiev suspendería los ataques únicamente si Moscú hacía lo mismo. Con todo, ambos bandos prosiguieron anoche los ataques contra refinerías y gasolineras.