El organismo eliminó el límite del 25 % sobre la propiedad extranjera de acciones y que los inversores individuales podrían poseer hasta el 20 % del capital.
Aun así, la FCC limitó la posesión de acciones con derecho a voto a los inversores extranjeros, por lo que "no tendrán ninguna influencia, dirección ni control sobre las decisiones de Paramount en materia de contenido, gestión de la empresa ni acceso a datos no públicos sobre ciudadanos estadounidenses, ni podrán ofrecer comentarios ni orientación al respecto".
Esta decisión desestima las preocupaciones presentadas por un grupo de senadores demócratas en materia de seguridad ante la posible adquisición de participaciones por parte de fondos soberanos de inversión de Oriente Medio.
La directiva de Paramount agradeció la decisión de la FCC en medio del bloqueo temporal de un mediático y controvertido juicio que afronta la compañía por parte de doce estados del país, liderados por California y Nueva York, que acusan el acuerdo de fusión de WBD de monopolio.
La dura oposición de los estados a esta fusión radica en que la operación daría a la compañía resultante cerca del 27 % del mercado de distribución cinematográfica y más del 30 % en el segmento de grandes estrenos taquilleros, además de reforzar la concentración en el negocio de canales básicos de televisión por cable, de acuerdo con la querella.
El juicio antimonopolio se fijó para el 2 de marzo de 2027, lo que supuso un revés para el conglomerado de medios, que había solicitado el inicio del juicio para noviembre argumentando que una demora prolongada pone en riesgo la fusión.
Dicho proceso podría suspenderse en caso de llegar a un acuerdo con el fiscal de California, Rob Bonta, quien tiene prevista una reunión a mediados de octubre con la cúpula directiva de la compañía para explorar un acuerdo extrajudicial.