El mandatario nigeriano enfatizó que "la vida de cada ciudadano importa" y prometió que ningún agente responsable de abusos o negligencia quedará impune, según dijo en un comunicado.
"El hecho de que estas personas fueran sospechosas de minería ilegal no les quita su derecho a la vida, a la dignidad y a un trato humano. No toleraremos muertes derivadas de la negligencia oficial", advirtió el jefe de Estado, quien pidió calma a las familias e instruyó a las agencias federales a colaborar plenamente en las pesquisas.
La intervención presidencial se produjo en medio de una jornada de tensión en Minna, donde la Policía recurrió a gases lacrimógenos para dispersar a docenas de manifestantes enfurecidos por las muertes.
Por su parte, el Gobierno del estado de Níger declaró un toque de queda de 24 horas obligatorio en toda la ciudad, con entrada en vigor inmediata.
Las muertes ocurrieron tras una redada efectuada los pasados martes y miércoles por efectivos del Cuerpo de Seguridad y Defensa Civil (NSCDC) contra la extracción irregular de minerales.
Tras confirmarse el deceso masivo dentro de las instalaciones paramilitares, el gobernador regional, Mohammed Umaru Bago, declaró tres días de duelo oficial y suspendió de sus funciones al comandante estatal del organismo y a su equipo para garantizar la imparcialidad del proceso.
La cúpula nacional del NSCDC confirmó los fallecimientos y anunció la formación de una comisión investigadora de alto nivel, aunque un portavoz local sugirió inicialmente que las muertes respondían al brote repentino de una enfermedad en el centro de detención.
La institución precisó que se encuentra a la espera de los resultados de las autopsias del Hospital General de Minna, adonde fueron llevados los restos de las víctimas.
El trágico incidente se enmarca en la intensificación de los operativos de las fuerzas de seguridad para erradicar la minería ilegal en el país. Esta práctica clandestina no solo priva al Estado de cuantiosos ingresos tributarios y causa severos daños ambientales, sino que también financia redes criminales en el centro y norte de la nación africana.