La IA acelera la moda, pero el diseñador conserva el mando creativo

Madrid, 21 sep (EFE).- La inteligencia artificial acelera la moda, multiplica sus posibilidades y reduce tiempos de producción, pero no decide qué vestir, cómo contarlo ni hacia dónde llevar una colección: detrás de cada imagen sigue estando el criterio de un profesional que usa la tecnología como una herramienta más.

La IA pasó de ser un aliado futurista a generar terror por desplazar el quehacer humano en ámbitos creativos; pero en la moda se asienta y se democratiza con el paso del tiempo a través de procesos cotidianos, con el principal reto de acelerar tiempos y reducir costes sin desplazar el juicio de los profesionales.

La plataforma especializada en moda, Modelia, trabaja desde hace tres años tanto con diseñadores emergentes -a los que la última edición de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid les ha generado una pasarela virtual-, como con grandes firmas: de Desigual a Pedro del Hierro, Adidas, Pepe Jeans o Zalando.

"Una de las cosas que queremos transmitir es que no pretendemos que los trabajos analógicos o tradicionales de toda la vida se dejen de hacer, sino que cuenten con nosotros para maximizar lo que hacen", explica a EFE Ariane Aguilar, directora creativa de esta plataforma pensada para aunar IA y moda.

Según Aguilar, la demanda de las marcas está relacionada, en buena medida, con la necesidad de producir reduciendo plazos. "La demanda más general es tener mucho contenido disponible a corto plazo", indica.

La herramienta permite modificar imágenes durante el propio proceso creativo. En un rodaje tradicional, explica, determinados errores o cambios en el estilismo solo pueden detectarse una vez terminadas las fotografías. "Con IA disponemos de las imágenes, se pueden cambiar y recibir el mismo día", indica.

El crecimiento de estas herramientas refleja también una industria en plena experimentación. La reducción de tiempos repercute también en los costes y permite generar grandes volúmenes de imágenes sin reproducir todas las fases de una producción convencional.

Según la publicación especializada The Business of Fashion, 17 empresas emergentes especializadas en inteligencia artificial aplicada a la moda habían captado más de 400 millones de dólares en los cinco años anteriores.

Aguilar insiste en que la tecnología no funciona al margen del conocimiento especializado. "La inteligencia artificial no podría trabajar sin un creativo detrás", remarca sobre una labor que se integra "como si fuera un tercer brazo que agiliza tareas mecánicas", insiste.

Para la directora creativa, conocer el mundo de la moda sigue siendo imprescindible para dirigir correctamente estas herramientas. "Por mucho que tú le sepas hablar a la IA, tienes que tener unos conocimientos especializados y una sensibilidad que jamás podrán reemplazar la IA", sostiene.

Esa convivencia entre tecnología y criterio creativo también se traslada al diseño de prendas. Para el director creativo Rubén Murga, al frente de su firma Murga y de la codirección de la línea comercial de Nvrrt, la IA debe entenderse como "una ayuda dentro del proceso creativo".

"Al final, el diseñador es el que toma las decisiones, el que pone el gusto, el criterio y sabe a dónde quiere llegar. La IA simplemente te ayuda a llegar más rápido", sintetiza Murga, para quien funciona como "un compañero de trabajo al que pedirle referencias o pruebas".

Destaca especialmente su utilidad para los equipos pequeños sin una gran estructura detrás. "La IA puede funcionar como apoyo para desarrollar y posicionar ideas, pero la decisión final siempre es del diseñador", concluye.

La moda avanza así hacia una convivencia cada vez más estrecha entre tecnología y creación, en la que la IA amplía las posibilidades y acorta los procesos, pero mantiene al diseñador como figura que decide, interpreta y da sentido al resultado.

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