El documento, emitido conjuntamente por el Tribunal Supremo Popular, la Fiscalía Suprema Popular y el Ministerio de Seguridad Pública, subraya la necesidad de reconocer plenamente el "daño real y potencial" de los delitos ligados a esta sustancia.
Entre sus artículos se encuentra la aclaración de los criterios cuantitativos para determinar las condenas y sentencias en estos delitos, además de detallar las responsabilidades de cada organismo o fijar los requisitos básicos para la recolección de pruebas.
Con las nuevas directrices, según el diario local China Daily, el contrabando, venta, fabricación o posesión ilegal de 125 gramos o más de fentanilo de uso médico constituirá una "gran cantidad" y será castigado con penas de quince años de prisión, cadena perpetua o incluso la pena de muerte.
El umbral para esa misma pena se reduce a 50 gramos de fentanilo no medicinal, igualando la severidad con la que se castiga la heroína.
El tráfico de este opioide es uno de los puntos de discordia que ha enzarzado a Pekín y Washington durante el segundo mandato de Trump, y que se espera que vuelva a estar sobre la mesa en la reunión que mantendrán ambos líderes en Washington a finales de esta semana.
El asunto ya se abordó en el encuentro que sostuvieron en octubre pasado en la ciudad surcoreana de Busan, que derivó en una reducción de los aranceles que Estados Unidos había impuesto a China como represalia por el tráfico de ese opiáceo sintético que, según Washington, los carteles mexicanos fabrican a partir de precursores químicos chinos.
Trump afirmó el miércoles pasado que, pese a los nuevos requisitos de licencia para exportar precursores químicos a Norteamérica, "los delincuentes siguen eludiendo estos controles mediante precursores no regulados", e instó a Pekín a adoptar medidas "más enérgicas".
China, por su parte, añadió el martes dos sustancias químicas a su lista de control de exportación de precursores de drogas, lo que exigirá permisos para enviarlas a Estados Unidos, México y Canadá.