El Ministerio de Exteriores sudanés "rechaza enérgicamente" la declaración emitida por el Departamento de Estado estadounidense este mismo miércoles, que sostuvo que ni el Ejército, ni las FAR, "ni sus respectivos líderes representan un gobierno legítimo y constitucional para Sudán", según dijo en un comunicado.
En respuesta a Washington, el Ejecutivo sudanés reafirmó "su soberanía nacional" e instó a Estados Unidos a "dialogar positivamente" con las autoridades de Sudán, en medio de la creciente presión ejercida por Washington contra el Ejército sudanés para acordar un alto el fuego de 90 días que sirva para alcanzar una tregua duradera.
El Gobierno sudanés ha rechazado esa iniciativa, al considerar que dicho armisticio permitiría a los paramilitares reagruparse, al tiempo que también interrumpiría los avances del Ejército sobre el terreno en un momento especialmente delicado para los paramilitares, que se están desestabilizando por una oleada de deserciones.
Según medios sudaneses, Estados Unidos estaría reteniendo la concesión del visado del jefe del Ejército y líder de facto de Sudán, general Abdelfatah al Burhan, para asistir a la Asamblea General de la ONU en Nueva York si antes no acepta la tregua propuesta.
Sin hacer mención a esta disputa, Exteriores sudanés recordó que su Gobierno "ha colaborado de manera constructiva y responsable" con los esfuerzos de Washington para poner fin a la guerra, ya que Estados Unidos forma parte -junto a Arabia Saudí, Egipto y Emiratos Árabes Unidos (EAU)- del denominado Cuarteto para Sudán.
Asimismo, insistió que Sudán mantiene sus "reservas declaradas y legítimas respecto a una de las partes" del Cuarteto debido a "su papel documentado internacionalmente en la exacerbación del conflicto mediante el armamento, la financiación y el reclutamiento de mercenarios" en favor de las FAR.
El comunicado denunció así, de manera velada, el apoyo de Emiratos a los paramilitares, algo que Abu Dabi niega categóricamente pese a las múltiples pruebas aportadas por el Gobierno de Sudán, organizaciones internacionales e incluso informes de la ONU.
"El Gobierno de Sudán considera que cualquier esfuerzo serio por alcanzar la paz no puede ignorar la injerencia externa ni las fuentes ilícitas de apoyo a la rebelión, que contribuyen a prolongar la guerra", declaró Exteriores, que insistió en que cualquier iniciativa de paz debe basarse en el "respeto a la soberanía y la unidad" de Sudán.
También aseguró que ningún proceso político o de negociación debe usarse "para legitimar una realidad creada por las fuerzas rebeldes, ni para recompensar a la rebelión por sus crímenes contra civiles", ni tampoco para "equiparar" a los paramilitares con el Ejército, por lo que pidió trabajar "con sinceridad e imparcialidad" para poner fin a la guerra.
La guerra en Sudán estalló en abril de 2023 y, desde entonces, decenas de miles de personas han muerto y alrededor de 14 millones han sido desplazadas, mientras que todas las iniciativas de paz han fracasado en medio de la negativa de los beligerantes a negociar ante el cambiante escenario en los frentes de combate.