"El lugar era muy pequeño, igual que la ventana. Era difícil respirar. Primero trajeron a unos 20 de nosotros, luego a más. Llegó un punto en el que éramos casi 60, unos encima de otros", recordó Dauda Shehu, uno de los supervivientes de la tragedia ocurrida el pasado 17 de septiembre en una celda del Cuerpo de Seguridad y Defensa Civil de Nigeria (NSCDC) en Níger.
Según Shehu, un agente entró en la celda y roció "algo que olía muy fuerte" e hizo imposible respirar con normalidad: "Luchamos por respirar -subrayó-, pedimos ayuda a gritos y golpeamos la puerta, pero nadie respondía".
"Todo el mundo respiraba con mucha dificultad hasta que algunas personas dejaron de hacerlo. Es una desgracia que 37 de nosotros murieran", lamentó por teléfono.
Los sospechosos fueron detenidos los pasados 15 y 16 de septiembre en el marco de un operativo para frenar las actividades de minería ilegal en la región por parte del NSCDC, una agencia paramilitar federal de Nigeria encargada de proteger infraestructuras nacionales críticas, vidas y bienes.
Ladan Salisu, otro sobreviviente, contó a EFE por teléfono que él y 20 mineros, en su mayoría adolescentes, fueron arrestados en un yacimiento minero del pueblo de Wushishi, golpeados y llevados al calabozo.
"Los miembros del NSCDC irrumpieron en el lugar mientras trabajábamos, nos ordenaron salir a todos y nos subieron a su camioneta. Somos en su mayoría adolescentes. Nos golpearon y nos llevaron a su celda. Allí nos encontramos con otros. El lugar era muy pequeño y apenas tenía ventilación", indicó Salisu.
"Luego, un agente roció algo. No sabíamos qué sustancia era, pero asfixiaba. Nos costaba respirar y golpeamos la puerta varias veces, pero no hubo respuesta. Fue un milagro que sobreviviera. Más de 30 de nosotros murieron asfixiados", remarcó.
EFE no pudo verificar de forma independiente las afirmaciones de los supervivientes.
Frente a los testimonios de los detenidos, la comandancia regional del NSCDC ofreció una versión contrapuesta y sostuvo en un comunicado que los 37 arrestados pudieron fallecer a causa del "brote de una enfermedad", mientras que el portavoz de la Policía estatal, Wasiu Abiodun, declinó hacer comentarios a EFE.
El gobernador del estado de Níger, Umaru Bago, tildó el hecho de "desgarrador y evitable" durante una rueda de prensa el pasado viernes, al tiempo que garantizó que su administración asumirá los gastos médicos de los sobrevivientes y prometió que no se permitirá ningún encubrimiento oficial.
Por su parte, el presidente nigeriano, Bola Tinubu, ordenó la creación de un comité de diez miembros para esclarecer los hechos y afirmó que, si se comprueba la implicación de algún agente en los fallecimientos, "deberá ser arrestado y procesado conforme a la ley".
El ministro del Interior, Olubunmi Tunji-Ojo, anunció el pasado fin de semana la suspensión de 20 oficiales del NSDC, junto al responsable de la agencia en Níger.
Las detenciones de los mineros se realizaron en un contexto de intensificación de los esfuerzos de organismos de seguridad y regulación para combatir la minería ilegal, una práctica que suscita preocupación debido a la pérdida de ingresos públicos, el deterioro medioambiental y el desvío de los recursos minerales de Nigeria.