El Partido Social Demócrata (PSD), del primer ministro, Luís Montenegro, y su socio democristiano CDS-PP han presentado en el Parlamento un proyecto para modificar la Ley de Bases de Salud y limitar quién puede beneficiarse del Servicio Nacional de Salud (SNS).
La propuesta, que todavía deberá ser debatida y votada y, por tanto, no supone un cambio de las reglas actualmente en vigor, establece como principio que los extranjeros que permanezcan regularmente en Portugal puedan seguir siendo beneficiarios del SNS.
En cambio, quienes se encuentren en situación irregular o no residan en el país deberán pagar por los cuidados recibidos o presentar un comprobante de que están cubiertos, por ejemplo, por un seguro, un convenio internacional o un tercero responsable.
El proyecto mantiene el acceso a los cuidados "urgentes y vitales" independientemente de la situación del paciente, aunque establece que posteriormente deberá presentar la documentación necesaria.
Además, PSD y CDS-PP quieren que la legislación permita identificar a quién corresponde asumir el coste de la atención y facilite su cobro, contemplando incluso mecanismos como garantías o pagos anticipados.
Los dos partidos justifican la reforma, entre otros argumentos, con datos de un informe de la Inspección General de Actividades en Salud (IGAS) de noviembre de 2024.
Según las cifras citadas por PSD y CDS-PP, unos 330.000 extranjeros no residentes en Portugal fueron atendidos en los servicios de urgencias hospitalarias del SNS entre 2021 y septiembre de 2024.
De ellos, más de 140.000 no disponían de seguros o acuerdos internacionales que cubrieran la asistencia recibida.
Los promotores sostienen además que existe un fenómeno creciente de extranjeros procedentes principalmente de países extracomunitarios que viajan a Portugal para recibir gratuitamente tratamientos médicos, una afirmación que utilizan como argumento para modificar las actuales condiciones de acceso.
El Partido Comunista Portugués (PCP) rechazó este domingo ese planteamiento y acusó al Gobierno de intentar desviar la atención de lo que considera los principales problemas de la sanidad pública portuguesa: la falta de profesionales y de inversión.
La iniciativa no es nueva. PSD y CDS-PP ya impulsaron una reforma similar durante la anterior legislatura, que llegó a ser aprobada en primera lectura con el respaldo del partido de ultraderecha Chega, pero el procedimiento quedó interrumpido por la convocatoria de elecciones anticipadas.
El nuevo proyecto, registrado en la Asamblea de la República el pasado 25 de septiembre, recupera ahora aquella reforma e introduce algunos cambios en su formulación.
El debate sobre el acceso de los extranjeros a la sanidad se suma a otras reformas migratorias promovidas en los últimos años en Portugal, un país que ha experimentado un fuerte aumento de la población extranjera y donde la inmigración se ha convertido en uno de los asuntos centrales del debate político.