"Ya son muy inseguras las carreteras, en este tiempo no es como antes que se podía quedar uno a descansar con las ventanillas abiertas; ahora ya no para uno, ya lo que quiere es llegar al destino porque corre uno mucho peligro", explicó este martes a EFE Eduardo, un trailero (camionero) con 28 años de experiencia al volante en rutas críticas como la autopista Ciudad de México-Puebla, en el centro del país.
A esta incidencia delictiva se suman nuevas tácticas de los grupos delictivos, como embestir a los camiones en pleno movimiento para obligar a los transportistas a detenerse y someterlos a secuestros exprés mientras desmantelan los vehículos.
"Ya no es solamente que se roben la carga o la unidad, ya literalmente matan a los operadores para evitar problemas con la Policía" , denunció Jonathan, un operador de grúas de carga que lleva una década recorriendo la misma ruta.
Jonathan afirmó a EFE que tanto él como su familia, que también se dedica al transporte, han sido víctima de varios robos durante los últimos años, incluido un asalto a balazos que aún están marcados en su grúa.
Con el objetivo de reducir los asaltos en las carreteras del país, el Gobierno mexicano presentó el pasado año el plan ‘Cero Robos’, centrado principalmente en tres vías (México-Puebla, México-Querétaro y Culiacán-Mazatlán, en Sinaloa), que concentran un tercio de los hurtos a transportistas a nivel nacional, con el despliegue de más de 1.180 miembros de los cuerpos de seguridad.
Para los trabajadores del volante, las medidas institucionales implementadas por el Gobierno resultan insuficientes frente a la magnitud del problema y señalan que en ocasiones la propia autoridad participa en esquemas de extorsión.
“Los mismos policías, todo está enlazado ya; tú vas con un policía y corres el peligro de que él sea el encargado de hacer el trabajo", relató Marco, un veterano con más de cuatro décadas en el sector.
Según datos de la Asociación Nacional Transportista (ANTAC), se producen entre 30 y 40 robos al día a transportistas en carreteras de México, de los cuales más del 70 % son con violencia.
Los estados donde más robos de carga se han registrado son el Estado de México, Puebla y Guanajuato, todos en el centro del país, y que concentran casi el 50 % de estos delitos.
Esta combinación de violencia extrema e impunidad ha generado una severa escasez de mano de obra en la industria del autotransporte, donde miles de plazas permanecen vacantes ante el temor de los choferes en la ruta.
"La escasez de operadores se debe directamente al incremento en la ola de violencia e inseguridad en las carreteras, lo que ha provocado que muchos prefieran dejar el volante o migrar", afirmó a EFE el coordinador nacional de la Alianza Mexicana de Organización de Transportistas (AMOTAC), Miguel Ángel Santiago Solís.
Santiago se mostró crítico contra las medidas impuestas por el Gobierno y denunció que las mayores quejas que recibe por parte de sus agremiados más allá del robo “son la extorsión cotidiana y el constante abuso de autoridad por parte de corporaciones locales y federales".
Frente a la desprotección en los tramos carreteros, los transportistas han optado por instalar sistemas de rastreo por GPS, botones de pánico y redes de apoyo entre compañeros para encomendarse a la suerte en cada viaje.