Rutte dedica su segundo año en la Alianza a avanzar en la OTAN "3.0" y apaciguar a EE.UU.

Bruselas, 30 sep (EFE).- Mark Rutte cumplirá el 1 de octubre su segundo aniversario al frente de la OTAN, tras consagrar este último año a profundizar en la transformación de la Alianza para que los europeos se hagan más responsables de su propia seguridad y defensa, así como a contener los ataques verbales y las amenazas de ruptura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Hacer frente a los riesgos que representa Moscú y el apoyo prioritario a Ucrania han sido los otros objetivos en los que más ha incidido el ex primer ministro neerlandés en los últimos doce meses, después de lograr en la cumbre del pasado año en La Haya un compromiso histórico de los aliados para elevar el gasto militar.

El balance de su mandato hasta ahora es en general positivo y una mayoría de los aliados considera que desempeña "correctamente" la tarea de secretario general, explicaron a EFE fuentes diplomáticas, que valoraron su "accesibilidad", aunque admitieron que a muchos les incomoda su exagerada adulación a Trump.

Rutte ha hecho todo lo que ha estado en sus manos para avanzar, como pide Estados Unidos, en el objetivo de trasvasar las cargas entre los aliados, de manera que los europeos y Canadá asuman el peso principal de la defensa convencional mientras Washington, que ha desplazado su atención hacia la región del Indo-Pacífico, ofrece su capacidad nuclear e inteligencia militar avanzada.

En la cumbre de la OTAN celebrada el pasado julio en Ankara, Rutte expuso las cifras que demuestran el giro del gasto en defensa, un elemento fundamental en ese contexto, y en particular el "cambio de mentalidad" para destinar más fondos y asumir el liderazgo en defensa.

"Ya podemos ver los resultados: solo el año pasado, los aliados europeos y Canadá gastaron casi un 20 % más en defensa, lo que supone 139.000 millones de dólares adicionales (...) Teniendo en cuenta conjuntamente los años 2025 y 2026, Canadá y los europeos destinarán 258.000 millones de dólares adicionales", indicó.

Con su particular diplomacia de peloteo focalizada en el mandatario de Estados Unidos, Rutte le ha atribuido de manera reiterada el mérito de ese giro.

En una reunión que mantuvo el pasado junio con Trump en la Casa Blanca, en la que exhibió datos del incremento del gasto por parte de los aliados, Rutte acuñó el término "trillón Trump" para referirse precisamente a ese empujón de la inversión.

En Ankara reiteró el mensaje: "Yo diría que, sin usted en este puesto, esto no habría sucedido. Se debe, por supuesto, a (la amenaza de) Rusia, pero también a usted", subrayó.

Por otra parte, el neerlandés se ha esforzado en el último año en resolver las tensiones surgidas por los ataques de Trump a otros aliados, especialmente por la crisis de Groenlandia y los ataques a Irán.

Y ha insistido, en ese contexto, en que las discrepancias en el seno de la OTAN no dividen, sino que son la fuerza de la Alianza y lo que la diferencia de las autocracias.

Rutte también ha subrayado en varias ocasiones que Europa no es capaz de defenderse sola y que necesita la ayuda de Estados Unidos.

En una intervención el pasado enero en el Parlamento Europeo, Rutte dijo: "Si alguien vuelve a pensar aquí que la Unión Europea, o Europa en su conjunto, puede defenderse sin Estados Unidos, que siga soñando. No pueden. No podemos. Nos necesitamos mutuamente".

Rutte no pierde ocasión para martillear el mensaje de que hay que asumir una mentalidad bélica "para reconfigurar las sociedades y economías y evitar que la agresión rusa intente expandirse hacia territorio aliado".

A la vez, insiste en que el apoyo a Ucrania es prioritario y una necesidad para Europa.

Por ejemplo, a principios de este mismo mes dijo, tras una reunión del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania, que hay que apoyar a Ucrania "con la máxima urgencia" y que los retrasos en la entrega de fondos o capacidades, "cuestan vidas humanas".

También considera que Ucrania está cambiando la dinámica en el campo de batalla y que, con sus ataques contra la infraestructura energética y de defensa profunda dentro de Rusia, ha demostrado que la maquinaria de guerra rusa no es imparable.

No obstante, Rutte llama a no bajar la guardia.

Según dijo recientemente, es "muy improbable" que Rusia inicie una invasión a gran escala de un país de la Alianza, pero ha pedido no ser "ingenuos" ante sus preparativos militares.

"Más les vale que no lo hagan (los ataques), porque saben que estamos preparados y que no saldrían victoriosos", indicó Rutte la pasada semana durante un coloquio en el Memorial y Museo del 11S.

Lo
más leído
del día