Belmondo, el retrato de una estrella total en su primera retrospectiva en París

París, 5 oct (EFE).- La Cinemateca Francesa rendirá homenaje a partir del miércoles al actor Jean-Paul Belmondo, fallecido en 2021 a los 88 años, con la primera retrospectiva integral sobre la carrera de esta estrella que puso rostro a una auténtica revolución del cine no solo francés, sino mundial, en los años sesenta.

Titulada 'Belmondo, le magnifique' ('Belmondo, el magnífico') en un guiño a la película de Philippe de Broca que protagonizó en 1973 ('Le magnifique'), la muestra recorre toda su trayectoria, desde sus orígenes familiares y hasta el final de una carrera compuesta por unos 90 filmes que combinaron la comedia, la acción y el drama.

Jugando y reinventándose, Belmondo hizo de su itinerario vital un "inmenso terreno de juego", detalló a EFE este lunes, Clémentine Deroudille, comisaria de esta muestra que se podrá visitar hasta el 31 de enero y que consta de fotografías personales y de rodaje, cartelería, extractos de filmes y prendas de ropa originales de sus películas, entre otros elementos.

"Hoy atravesamos un periodo muy difícil, nos enseñan a dividirnos, a detestarnos. Jean-Paul Belmondo nos demuestra exactamente lo contrario y es una persona que une a la gente. Es alguien que permite que personas de otros países, franceses y gente de todas las opiniones y de todo tipo puedan reunirse en torno a una exposición y a un personaje", opinó esta experta.

Belmondo nació en Neuilly-sur-Seine (en la periferia oeste de París), el 9 de abril de 1933, y fue un niño de padre escultor y madre pintora al que le interesaba más el boxeo -la otra gran pasión de su vida junto a la interpretación- que la escuela.

Se inició en la actuación de la mano del actor Raymond Girard, conocido de su padre, y en el seno del Conservatorio Nacional Superior de Arte Dramático, a pesar de que su profesor Pierre Dux le recomendó cambiar de rumbo profesional: "Con la cara que tiene, jamás tendrá a una mujer en sus brazos".

Y es que la de Belmondo, con su nariz rota y su aspecto viril algo arisco, era un tipo de belleza que el gran público nunca había visto hasta entonces y que él tuvo que crear primero en el escenario y luego ante las cámaras.

Su gran salto llegó de la mano de Jean-Luc Godard para revolucionar juntos la historia del cine desde 'À bout de souffle' ('Al final de la escapada'), en 1960.

De ese proyecto se pueden ver en la muestra extractos del somero guion que preparó Godard para aquella aventura, su primer largometraje, con el que rompió todas las reglas. Así, el rodaje en las calles de París, lejos de los estudios, dio a Belmondo libertad para inventar una nueva manera de moverse, de hablar y de ser un hombre en la pantalla.

Luego llegarían títulos como 'Une femme est une femme' ('Una mujer es una mujer') o 'Pierrot le Fou' ('Pierrot el loco'), dentro de un periodo de actividad frenética en el que rodó 30 películas en apenas cinco años (1960-1965).

La exposición repasa cómo procuraba elegir papeles atípicos siempre que podía, para divertirse, su paso por Italia y su también fructífera relación con otros realizadores, como De Broca.

Convertido ya en una estrella, a finales de 1960 bajó algo el ritmo pero sus apariciones en pantalla se volvieron un acontecimiento, como el estreno de 'Borsalino' (Jacques Deray, 1970) junto a otra de las grandes figuras del cine francés de la época, Alain Delon.

El apellido Belmondo se volvió así una marca con capacidad para imponer sus propias reglas en un momento en el que protagonizó numerosos filmes de acción, hasta el relativo fracaso de 'El Solitario' en 1987, que dio pie a que reconectase exitosamente con el teatro.

Eso lo mantuvo alejado de los rodajes excepto por 'Itinerario de un niño mimado' (Claude Lelouch, 1988), que le dio un premio César a mejor actor que nunca fue a recoger. "El único jurado que puede entregar distinciones es el público, pues no existimos más que por él y para él y siempre me he esforzado por obtener su aprobación", aseveró sobre aquella decisión.

En las décadas siguientes, aunque consagrado al teatro, la recta final de su carrera dejó colaboraciones igualmente notables con directores como Agnès Varda, Cédric Klapisch o de nuevo Lelouch.

Falleció en 2021 pero su impronta es clara en toda una generación de actores franceses actuales, como Jean Dujardin, y en la visión de cineastas como Martin Scorsese, Quentin Tarantino, Steven Spielberg o Spike Lee, que lo han citado como referente para dirigir a sus actores.

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