Según detalló la guerrilla en su canal de Telegram, durante la noche del domingo las fuerzas militares de Birmania (Myanmar) bombardearon un campo de desplazados cerca de la localidad de Ponnagyun, matando a seis personas y dejando "numerosas casas y comercios destruidos e incendiados".
El AA informó este martes de otras dos víctimas mortales más, correspondientes, dijeron, a un segundo ataque perpetrado durante la madrugada del lunes contra otro campamento de desplazados de la misma localidad, y cifró en once los heridos, cinco de ellos graves.
Los ataques se denuncian una semana después del mortífero bombardeo que, según la ONU, dejó al menos medio centenar de muertos en un concurrido mercado de esta misma región.
En paralelo, Malasia ha comenzado un criticado plan de deportación de miles de birmanos, entre ellos rohinyás, minoría musulmana no reconocida por Birmania y asentada en Rakáin, donde el Ejército lanzó en 2017 una ofensiva que la ONU considera un intento de "limpieza étnica" y que provocó el éxodo de cientos de miles a Bangladés.
La ONU y organizaciones de derechos humanos acusan al Ejército de Birmania de haber matado a miles de civiles desde el golpe militar de 2021, una asonada que acabó con diez años de transición democrática y abrió una espiral de violencia que ha exacerbado la guerra de guerrillas que vive el país desde hace décadas.
Aunque las milicias étnicas y las fuerzas militares vinculadas al Gobierno democrático han ganado control de varios territorios en el último quinquenio, el Ejecutivo militar continúa teniendo superioridad aérea y de artillería gracias a los aviones, helicópteros y armas que adquiere con ayuda de países como China y Rusia.