"Tenemos una gran preocupación con las nuevas fronteras", afirmó el secretario de Petróleo y Gas del Ministerio de Minas y Energía, Renato Dutra, en declaraciones durante la subasta en la que cuatro empresas se adjudicaron derechos para explotar bloques petroleros en el preciado presal.
El funcionario aseguró que los ministerios de Minas y Energía y de Medio Ambiente están trabajando con la Agencia Nacional de Petróleo (ANP) para impulsar nuevas fronteras petroleras en el país.
Según la ANP, Brasil necesita incorporar nuevas reservas de petróleo de cara a la década de 2030 debido al declive natural de sus campos del presal, región en aguas profundas del Atlántico responsable del 82,6 % del total de 6 millones de barriles de petróleo y de gas natural producidos diariamente por el país en agosto pasado.
El regulador prevé que la producción nacional tan solo de petróleo, actualmente de 4,6 millones de barriles diarios (3,8 millones de los cuales en el presal), subirá hasta cerca de 5,3 millones diarios en 2030, cuando alcanzará su auge y comenzará a caer.
Dutra admitió que las mayores esperanzas están centradas en el llamado Margen Ecuatorial, un área marina frente al litoral norte de Brasil y que incluye la parte ubicada frente a la desembocadura del Amazonas, considerada de alta vulnerabilidad ambiental.
La estatal Petrobras, que comenzó a perforar un pozo en la región este año tras varias polémicas y protestas de los ecologistas, anunció dos hallazgos en las últimas semanas, lo que animó a otras empresas que ya se adjudicaron concesiones en el Margen Ecuatorial.
Dutra señaló que el Gobierno también analiza otras fronteras, como la cuenca marina de Pelotas, en el litoral sur de Brasil y que aún no ha comenzado a ser explotada pese a que ya se adjudicaron algunas concesiones.
"En breve publicaremos una manifestación conjunta con el Ministerio de Medio Ambiente con la expectativa de que podamos permitirle a la ANP ofrecer (en concesión) otros 50 bloques en la Cuenca de Pelotas en los próximos meses", dijo.
Agregó que el Gobierno también pretende estimular la producción de combustibles fósiles por medio de técnicas no convencionales, como la fracturación hidráulica.
Pese a que esta tecnología no está prohibida en Brasil, algunos estados la vetaron por arriesgada, si bien el asunto lo evalúa el Superior Tribunal de Justicia, que debe concluir su análisis en las próximas semanas.
La apertura de nuevas fronteras petroleras es cuestionada por los ecologistas.
El Observatorio del Clima, que reúne a 130 organizaciones, como Greenpeace y WWF, afirma que la oferta de nuevos derechos a explotar petróleo en Brasil ignora la emergencia climática y los propios compromisos del país de reducción de emisiones.