Min Aung Hlaing, actualmente inmerso en un campaña de legitimación de un régimen que intenta romper el aislamiento internacional que afronta desde el golpe de Estado de 2021, fue recibido con alfombra roja a su llegada al aeropuerto internacional de la capital malasia, informa la agencia pública Bernama.
El jefe del Ejército durante la sublevación y nombrado presidente del país en abril por un Parlamento copado por militares tras unas elecciones sin oposición real en las que se impuso un partido afín al Ejército se reunirá el jueves con el primer ministro malasio, Anwar Ibrahim.
La conversación bilateral incluirá "la repatriación voluntaria, digna y segura de nacionales birmanos de todos los grupos étnicos que han estado en Malasia de forma ilegal", apuntó el martes en un comunicado el ministerio malasio de Exteriores.
Malasia tiene previsto enviar a Birmania un total de 5.000 birmanos, de los cuales ya deportó la semana pasada a 1.476, en un operativo pactado entre el Gobierno malasio y el régimen militar.
Aunque ni Kuala Lumpur ni los militares birmanos han distinguido a los repatriados por etnias, Anwar admitió que la deportación incluía en gran medida a rohinyás, minoría musulmana no reconocida por Naipyidó, que les considera inmigrantes ilegales bengalíes.
El Gobierno malasio asegura que todos los deportados aceptaron regresar a Birmania de manera voluntaria, algo que cuestiona el organismo de la ONU para la protección de los refugiados (ACNUR), que no tuvo acceso "a estas personas para evaluar que haya sido así".
Un grupo creado por Naciones Unidas para investigar las violaciones de los derechos humanos en Birmania dijo a su vez que no se dan las "condiciones adecuadas" para el retorno de los birmanos y urgió a suspender el operativo.
En Malasia, los solicitantes de asilo birmanos representan cerca del 90 % del total de migrantes, según datos de ACNUR, que informa de que más de la mitad del total son rohinyá, que en los últimos años han sufrido campañas de odio y desinformación en el país de acogida y cuya perspecución militar en Birmania ha sido definida por la ONU como un intento de limpieza étnica.
En paralelo a la repatriación se han registrado ataques aéreos lanzados por el Ejército birmano que han dejado alrededor de 60 fallecidos en el estado occidental Rakáin, donde viven varias minorías étnicas, incluida la rohinyá, según han denunciado guerrillas y la ONU.
El grupo activista Justice For Myanmar (JFM), reconocido en 2025 con el denominado premio Nobel Alternativo de la fundación sueca Right Livelihood, denunció hoy que empresas malasias con vínculo estatal "suministran bienes y servicios al Ejército birmano a medida que este intensifica su campaña aérea de terror".