El canciller de Chile, Francisco Pérez Mackenna, expuso que la declaración conjunta abordó tres ejes: económico, de seguridad y de coordinación multilateral.
También defendió que ingresar al Escudo no supone ceder en la soberanía chilena, ya que aunque el acuerdo habla de "soberanía hemisférica" promueve "la autodeterminación de cada nación". "Un hemisferio no es un sujeto de soberanía, y el texto no crea uno", agregó.
En su discurso, especificó así los lineamientos del suscrito documento del Escudo de las Américas:
En el eje de seguridad se contempla el intercambio de inteligencia, capacitación, ampliación policial y una coordinación financiera contra el narcotráfico y el crimen organizado.
En lo económico, impulsa la cooperación, la revisión de inversiones por seguridad, el suministro confiable de minerales críticos y reglas equitativas para la infraestructura digital.
En el plano internacional, se establece una agenda de consulta permanente y coordinación de posiciones conjuntas en los diversos foros multilaterales sobre temas de interés común.
El acuerdo no crea órganos y no contiene cláusulas de entrada en vigor ni de ratificación.
Todo lo que se emprenda se hace según las "respectivas obligaciones jurídicas internacionales y nacionales" de Chile.
En la negociación, Chile planteó tres salvaguardas, y el texto las recoge: el respeto mutuo por la soberanía nacional y la autodeterminación de cada nación; la subordinación de todo a los tratados y las leyes de cada país; y la aplicación no discriminatoria de las reglas sobre proveedores en la parte económica.
El Escudo de las Américas es explícito en reconocer la soberanía de cada Estado y el respeto a su independencia, además de estipular que las acciones que impulsa se enmarcarán en el derecho internacional y el ordenamiento jurídico de cada Estado.
"Chile mantiene plena libertad para comerciar y asociarse con todos sus socios. La propia declaración recoge, a solicitud de Chile, la aplicación sin discriminación en la regulación de proveedores de infraestructura digital", especifica.
El texto no contiene fuerzas conjuntas, bases militares extranjeras, despliegue de tropas ni compromisos presupuestarios. "El Gobierno ha sido claro en que Chile no considera el uso de militares en el combate contra el crimen organizado", agrega.
Se hace mención al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), del que Chile es parte desde 1949, y que se aplica con independencia del Escudo de las Américas.
La declaración dice que los gobiernos tienen "la intención de co-firmar una solicitud de reunión de consulta que dispone este tratado. Lo que resuelva el Órgano de Consulta se decide en esa instancia, por los Estados parte y con las reglas del propio tratado y del derecho internacional".
En ese sentido, nada menoscaba los derechos y obligaciones de los Estados conforme a la Carta de las Naciones Unidas y "ningún Estado estará obligado a emplear la fuerza armada sin su consentimiento", garantizando que cualquier decisión "será soberana y se tomará conforme a la Constitución".