El ataque más sangriento se ha producido este jueves en la ciudad de Kramatorsk, en la región de Donetsk y a escasos kilómetros del frente de batalla, donde una bomba aérea guiada rusa impactó en una parada de autobuses y acabó con la vida de al menos 30 personas.
Otras 18 personas han resultado heridas en el ataque, que ha calcinado dos minibuses que se encontraban junto a la parada atacada en el momento de la explosión.
El Ayuntamiento de Kramatorsk calificó el acto de “terrorista” y señaló en un comunicado que en el lugar bombardeado no había ningún objetivo militar.
Un vídeo del Servicio de Emergencias publicado por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en la red social X muestra el esqueleto de un minibús cuya carrocería fue consumida por el fuego. Sobre el asfalto pueden verse cuerpos tendidos.
Según Zelenski, algunos de los muertos no han podido ser reconocidos inmediatamente debido al estado en que se encontraban los cuerpos.
El segundo ataque con más muertos llevado a cabo por las fuerzas rusas en las últimas 48 horas fue ejecutado durante las primeras horas del miércoles contra la ciudad de Priluki, en la región de Cherníguiv del norte de Ucrania.
Allí un misil de crucero impactó directamente contra un edificio residencial de varias plantas que quedó completamente destruido.
Al menos 22 personas fueron encontradas muertas entre los escombros.
El balance de fallecidos no dejó de crecer a lo largo de la jornada del miércoles a medida que los rescatistas encontraban cuerpos sin vida entre los escombros.
Cinco de los muertos son niños, tres de ellos de sólo un año de edad, según ha revelado Zelenski, que visitó este jueves el lugar de la matanza junto al ministro de Exteriores británico, Ed Miliband, que está de visita en Ucrania.
El presidente ucraniano ha insistido en pedir a sus socios más sanciones a Rusia y apoyo adicional a Ucrania para que su Ejército pueda evitar este tipo de ataques rusos.
Zelenski ha adelantado que Ucrania responderá a estos nuevos bombardeos letales rusos que tienen como víctimas civiles.
Además de las 52 personas que han perdido la vida en Kramatorsk y Priluki, los ataques de las fuerzas del Kremlin han dejado entre el miércoles y el jueves más de una decena de víctimas mortales más en Kiev, en las ciudades de Kremenchuk y Oleksandria, y en Bilenke, en las regiones de Ucrania central de Poltava, Kirovograd y Donetsk.
Según un informe presentado por la Comisión de Seguimiento de los Derechos Humanos que la ONU ha designado para la guerra de Ucrania, en los ocho primeros meses de 2026 murieron en Ucrania 2.222 civiles y resultaron heridos más de 13.000.
La cifra de muertos y heridos registrada entre enero y agosto de este año es un 55 % mayor que la del mismo período de 2025 y el doble que la de los ocho primeros meses de 2024, según la ONU.
Especialmente desde el verano, Rusia ha intensificado sus acciones contra objetivos no militares en la retaguardia ucraniana y ciudades cercanas al frente como Kramatorsk están expuestas a ataques constantes.
Tanto el Gobierno ucraniano como investigadores designados por la ONU y organizaciones no gubernamentales han documentado numerosos crímenes deliberados del Ejército ruso contra civiles ucranianos que siguen viviendo en zonas de combate o sus inmediaciones.