El FMI señala que el desempeño de China en el segundo trimestre de 2026 fue "más débil de lo esperado", con un crecimiento interanual del 4,3 %, debido a la debilidad del consumo interno y a la pérdida de impulso de la inversión, en un ámbito de persistentes dificultades en el sector inmobiliario.
Estos factores solo se vieron compensados parcialmente por la "fortaleza" de las exportaciones, mientras que el organismo considera que las políticas de apoyo de Pekín evitarán una desaceleración más pronunciada de la actividad económica.
En materia de precios, el Fondo prevé que la inflación se sitúe en el 1 % en 2026 y aumente hasta el 1,4 % en 2027, después de que el índice de precios de consumo (IPC) se estancara (0 %) en 2025.
El informe dedica un apartado a los efectos de la guerra comercial entre China y Estados Unidos y señala que las exportaciones chinas al mercado estadounidense cayeron un 22 % entre febrero de 2025 y enero de 2026, un descenso parcialmente compensado por el aumento de las ventas a terceros países.
Según los cálculos del FMI, la reorientación de exportaciones chinas hacia otros mercados atribuible a los aranceles equivalió al 39 % del comercio inicialmente expuesto a esas medidas, una vez descontadas las tendencias comerciales anteriores.
El organismo apunta asimismo al aumento del superávit por cuenta corriente de China, que alcanzó el equivalente al 3,7 % de su PIB en 2025 y crecerá hasta el 4 % este año y el 3,9 % en 2027.
A este respecto, el Fondo insiste en la necesidad de que China reoriente su economía hacia el consumo interno para reducir los desequilibrios exteriores, que también relaciona con los elevados déficits fiscales estadounidenses.
Otra de las menciones específicas a China en el documento se refiere al mercado energético, tras meses de tensiones en torno al estrecho de Ormuz por la guerra en Irán: el FMI calcula que las importaciones chinas de petróleo crudo se redujeron un 23 % entre marzo y junio de 2026 respecto al mismo período del año anterior, tanto por el recurso a las reservas nacionales como por la contracción del consumo de productos refinados.