El empresario Alejandro Zuccolillo explicó por qué Paraguay fue elegido para instalar un centro de datos de Inteligencia Artificial (IA) en Yguazú, Alto Paraná. Lo hizo durante el programa Mesa con EVP. Según dijo, el proyecto implica una inversión de unos US$ 12.000 millones en tres años, la mayor inversión directa extranjera en la historia del país.
Para Zuccolillo, el desarrollo de la IA es hoy una “casi carrera armamentista” entre las grandes potencias. No se trata solo de economía, explicó, sino de estándares tecnológicos que definirán el desarrollo futuro de los países.
Lea más: Araico pagaría a la ANDE US$ 45 MWh para su centro de IA con inversión de US$ 12.000 millones
Estados Unidos busca aliados
El empresario sostuvo que Estados Unidos, aliado geopolítico de Paraguay, procura desarrollar la llamada “superinteligencia” a través de países socios. Mencionó que ya se implementó tecnología en Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Israel y Europa. En América Latina, dijo, no existe todavía un desarrollo comparable, salvo uno en Ceará, Brasil, con tecnología china.
Según Zuccolillo, la elección de Paraguay es “un mensaje muy fuerte”. Afirmó que la banca local no tendría capacidad para financiar un proyecto de este tamaño.
Lea más: Lo que dijo Santiago Peña sobre la inteligencia artificial en Estados Unidos
Quiénes ponen el dinero
De acuerdo con el empresario, los bancos locales participarían solo en la compra del terreno y en parte de las obras. La infraestructura tecnológica, en cambio, tendría financiamiento del gobierno de Estados Unidos y de bancos estadounidenses. Citó a la DFC, el banco de desarrollo de ese país, que comparó con la AFD paraguaya.
Entre los socios mencionó a Crusoe Energy, desarrolladora del proyecto Stargate, a quien describió como cliente y aliado estratégico. También nombró al fondo Founders Fund, con inversiones en Meta, Nubank, Anthropic, OpenAI y SpaceX. Según explicó, “nadie pone esta inversión sin tener un cliente”, y ese cliente ya está asegurado.
Lea más: Una hoja de ruta para la aplicación de la IA en los países en desarrollo
Tres etapas, empezando por una prueba

El plan se divide en tres fases. La primera es una “prueba de concepto” de unos US$ 300 millones. Allí se verificará, según Zuccolillo, que haya seguridad jurídica, que se cumplan los contratos, que los procesos aduaneros funcionen y que existan la conectividad y el equipo técnico necesarios.
Si esa etapa resulta exitosa, vendrían las dos siguientes. Estas apuntan a desarrollar un “ecosistema” que, según el empresario, sería el mayor centro de IA de Latinoamérica.
El antecedente asiático
Zuccolillo comparó el proyecto con lo ocurrido en Corea del Sur, Singapur y Taiwán. Recordó que Estados Unidos llevó inversión y tecnología a esos países, y que allí nacieron grandes empresas del sector, como Samsung y TSMC. “Si vos mirás la historia, se está repitiendo”, afirmó.
Según dijo, el objetivo es que la inversión se convierta en “valor agregado, calidad de vida y mejor recaudación”. Proyectó que el país podría alcanzar el desarrollo “en 20 años”.
Lea más: Qué podés hacer ahora con IA que antes era imposible y te ahorra tiempo real
Más industria alrededor
El empresario aseguró que la inversión “ancla” puede atraer a otras industrias. Contó que el director de Foxconn para Latinoamérica visitó recientemente su oficina. Según relató, el ejecutivo le dijo que, con un cliente asegurado, podría instalar en Paraguay una fábrica de computadoras.
Usó una imagen para explicarlo. Dijo que el país vendió por décadas su energía “en bruto” a Brasil y Argentina, como quien solo vende naranjas. Ahora, afirmó, se abre la posibilidad de producir “jugo y mermelada” con valor agregado.
¿Alcanzará la energía?
Zuccolillo abordó la inquietud sobre un posible faltante. Distinguió entre el consumo anual, que según dijo todavía está muy por debajo del potencial, y el pico de verano, que reconoció que tiene “poca holgura”. Planteó que atraer grandes consumidores incentivará a generadores privados a instalarse en el país.
La energía no se almacena, recordó, y Paraguay cede excedentes desde hace 50 años. Para el empresario, la decisión es usar ese recurso para industrializar el país.
