"Que los funcionarios paquistaníes culpen a Afganistán de sus propios fracasos no es la solución a ningún problema", afirmó en un comunicado el principal portavoz del Gobierno afgano, Zabihullah Mujahid.
El portavoz denunció las "acusaciones infundadas" contra Afganistán, los intentos de sabotear los procesos de negociación y la insistencia de los altos cargos paquistaníes en recurrir a la propaganda en lugar de buscar soluciones.
En declaraciones adicionales a la cadena afgana Ariana News, Mujahid responsabilizó específicamente a determinados sectores militares de Pakistán de obstaculizar el diálogo entre ambos países, aunque aseguró que los dirigentes políticos paquistaníes sí están dispuestos a resolver sus diferencias mediante negociaciones.
Las acusaciones coinciden con una crisis institucional en Pakistán, donde el Gobierno federal declaró ayer el estado de emergencia en Khyber Pakhtunkhwa, provincia fronteriza con Afganistán gobernada por el partido del ex primer ministro encarcelado Imran Khan, y suspendió a su administración provincial.
Islamabad justifica la medida por el deterioro de la seguridad y acusa a las autoridades provinciales de desatender la lucha contra la insurgencia, mientras la oposición denuncia una maniobra política para impedir sus movilizaciones.
Mujahid aseguró que la situación en Khyber Pakhtunkhwa es un asunto interno paquistaní y pidió a Islamabad que respete "las opiniones y los derechos de sus políticos y de su pueblo".
El portavoz advirtió además de que los problemas políticos, económicos, sociales y de seguridad de Pakistán tienen repercusiones negativas para toda la región.
Las relaciones entre Kabul e Islamabad atraviesan una etapa de fuertes tensiones por las acusaciones paquistaníes de que los talibanes afganos dan refugio al Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), responsable de numerosos ataques en Pakistán, algo que el Gobierno afgano niega.