En una rueda de prensa rutinaria, el portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado (Ejecutivo chino) Chen Binhua argumentó que Pekín tiene una "soberanía indiscutible" sobre las islas del mar de China Meridional, incluido el archipiélago de Dongsha (nombre en mandarín de Pratas) y sus aguas adyacentes.
En consecuencia, las actividades de las embarcaciones chinas en dichas aguas son "completamente legales y legítimas", aseveró Chen.
El portavoz también denunció que las autoridades del Partido Democrático Progresista (PDP, gobernante de Taiwán) continúan aferradas a su "postura separatista de la 'independencia' de Taiwán", tratan de "forma brutal y peligrosa" a los buques chinos, ponen en peligro la vida y los bienes de las personas implicadas e "instigan maliciosamente la confrontación y el antagonismo" entre ambos lados del estrecho.
Por ello, los dirigentes del PDP "deberán asumir todas las consecuencias" derivadas de estos actos, advirtió Chen, sin brindar detalles adicionales al respecto.
El incidente en cuestión se produjo el pasado 1 de octubre, cuando el buque Yunlin de la Guardia Costera taiwanesa (CGA) empleó cañones de agua para rociar la cabina de mando de un pesquero chino que faenaba "de forma ilegal" en los alrededores de la isla Pratas y que se había negado a abandonar la zona.
La CGA denunció en su momento que las embarcaciones chinas han intensificado sus incursiones para faenar en aguas taiwanesas, con capturas que "a menudo se cuentan por toneladas", lo que vulnera "gravemente" el orden en las aguas bajo jurisdicción de Taipéi.
"La Guardia Costera insta a la parte china a contener a sus pesqueros para que no vuelvan a faenar traspasando los límites", recalcó la autoridad marítima taiwanesa en un comunicado del pasado 2 de octubre.
Este suceso se produjo en medio de los esfuerzos de Taipéi por reforzar las defensas de sus islas periféricas ante la presión de China, que en los últimos meses ha redoblado su presencia marítima en torno a Taiwán y sus enclaves.