El rover Perseverance, que se encuentra en Marte desde el 2021, ya recorrió 45,22 km, superando la marca del otro vehículo explorador, Opportunity, que recorrió 45,16 km en el planeta.
“Pero no se trata solo de llegar más lejos: cada kilómetro le permite explorar nuevos paisajes y descubrir pistas sobre el pasado del planeta rojo”, asegura la NASA.
Sobre los rovers, los expertos detallan que cada vehículo explorador robótico enviado al planeta rojo posee capacidades únicas desarrolladas para cumplir objetivos científicos determinados.
Muchos de los atributos de un rover adoptan características similares a los rasgos humanos, como “cabeza”, “cuerpo” y “brazos y piernas”.
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Anatomía de un rover
El cuerpo del rover consiste en una estructura robusta proyectada para resguardar sus “órganos vitales”, tales como las computadoras y los sistemas electrónicos, manteniéndolos protegidos y a una temperatura controlada.
Para procesar toda la información capturada, el vehículo dispone de un cerebro compuesto por computadoras. Asimismo, para hacer frente a las condiciones ambientales extremas, cuenta con controles de temperatura que incluyen calentadores internos, una capa de aislamiento y otros elementos de protección.
En cuanto a su estructura exterior, el rover posee un “cuello y cabeza” conformados por un mástil que sostiene cámaras, brindándole una vista a escala humana.
Sus ojos y otros “sentidos” integran diversas cámaras e instrumentos que recopilan datos sobre el entorno para facilitar la navegación y realizar investigaciones científicas.
Además, dispone de un brazo robótico articulado en tres partes -hombro, codo y muñeca- que imita la flexibilidad humana para maniobrar instrumentos y analizar de cerca las rocas y el suelo de Marte.
Finalmente, el desplazamiento del vehículo se logra mediante sus ruedas y “patas”, que son los componentes dedicados a la movilidad. Su funcionamiento energético depende del uso de baterías y paneles solares, mientras que el sistema de comunicaciones opera mediante antenas que le permiten “hablar” y “escuchar” para transmitir datos a la Tierra.
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