La jueza Diana Kavedza-Mochache, del Tribunal Superior de la ciudad costera de Mombasa (sureste), emitió entre gran expectación ese fallo contra el pastor Paul Nthenge Mackenzie, que se había declarado inocente junto con sus coacusados, y adelantó que dictará sentencia el próximo 6 de noviembre.
El caso se remonta a 2023, cuando el hallazgo de decenas de fosas comunes en el bosque de Shakahola (más de 320 hectáreas en el condado de Kilifi, en el sureste del territorio) conmocionó al país, después de que Mackenzie incitara y forzara a sus seguidores a someterse a ayunos extremos, hasta la muerte, con la promesa de encontrarse con Jesucristo antes del fin del mundo.
En una audiencia de más de ocho horas en la que citó en varias ocasiones versículos bíblicos y recurrió a la teología para desbancar las enseñanzas del condenado, la magistrada subrayó que "la conducta mostrada por los menores (en la finca) demuestra claramente que su instinto de supervivencia no desapareció".
"Los hallazgos patológicos, que indican que un grupo de menores falleció como consecuencia de un homicidio directo (...), corroboran que el régimen de ayuno les fue impuesto de manera obligatoria", apuntó.
Kavedza-Mochache recordó que las muertes en Shakahola no se produjeron sólo por ayuno voluntario, sino también, cuando las personas se resistían, con "violencia homicida", mediante asfixia, estrangulación o por traumatismos craneales.
"En un ayuno religioso voluntario ordinario, la persona conserva la autonomía para finalizar el ayuno. En este caso (...), quienes buscaban comida o agua eran castigados, aquellos que intentaban irse eran perseguidos, golpeados y encerrados y los niños que se resistían eran sometidos a la fuerza", aseveró la magistrada.
Asimismo, la jueza confirmó que la Good News International Church (Iglesia Internacional de las Buenas Nuevas) de Mackenzie era "una secta", ya que "reunía todas las características de una secta apocalíptica o del fin del mundo".
"Las pruebas que constan en el expediente demuestran que Mackenzie acogía a sus seguidores con una atención intensa, una escucha profunda y un fuerte sentido de comunidad, pero, con el paso del tiempo, esto se convirtió en un control estricto, aislamiento de sus familiares, el abandono de la asistencia a las escuelas y hospitales y una restricción de la libertad", señaló.
Según la jueza, los seguidores de Mackenzie "perdieron su sentido de identidad" y acabaron siendo "emocionalmente dependientes" de él, bajo la "esperanza engañosa" de que iban a reunirse con Cristo.
La magistrada destacó que "varios pasajes bíblicos fueron invocados para respaldar esa propaganda" y acusó al pastor de "malinterpretar de manera deliberada las escrituras".
En sus enseñanzas, Mackenzie mantuvo una "condena sistemática de la medicina moderna" y "coaccionó con éxito a sus seguidores para que creyeran que la religión debía reemplazar por completo las leyes civiles, las normas democráticas y las libertades personales".
Así, mediante el "adoctrinamiento ideológico (...) subvirtió el instinto parental natural de proteger a los hijos frente a cualquier daño, sustituyéndolo por la obligación de cumplir con profecías apocalípticas".
Mackenzie fundó en 2003 la secta y fue detenido por primera vez en 2017, acusado de radicalización y promoción de ideas extremas, antes de ser liberado.
En marzo de 2023, el pastor fue arrestado de nuevo brevemente tras la muerte de dos niños por inanición, pero fue puesto en libertad provisional, antes de ser detenido definitivamente el 14 de abril de ese año, cuando el hallazgo de decenas de fosas comunes sacudió al país.
Mackenzie permanece en prisión preventiva junto con 95 coacusados en la cárcel de máxima seguridad de Shimo la Tewa, en el condado de Mombasa, y enfrenta cargos de terrorismo y homicidio involuntario de al menos 238 personas en procesos separados.
El pastor fue imputado también el pasado febrero por la muerte de 52 fieles exhumados el año pasado en los alrededores de la aldea de Kwa Binzaro, situada en la vasta finca boscosa de Chakama, donde también se encuentra Shakahola.