La iniciativa, que contempla 36 mercados prioritarios y 35 sectores productivos, busca acelerar una estrategia de diversificación que Brasil ya venía desarrollando, en un contexto de creciente incertidumbre.
“Ya no tenemos reglas internacionales estables y fiables. La geopolítica está muy mezclada con el comercio, principalmente por el uso de los aranceles con fines geopolíticos, algo que el gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, está utilizando con mucha fuerza”, explicó el presidente de ApexBrasil, Laudemir Müller.
En entrevista con EFE, señaló que esto está llevando a los países a revisar sus relaciones comerciales y a buscar socios de confianza a largo plazo, lo que refuerza la apuesta brasileña por nuevos mercados.
Así, el Plan de Diversificación de Exportaciones, lanzado el pasado agosto, es una respuesta directa a las barreras comerciales impuestas por EE.UU.
Con duración prevista de 12 meses, se dirige especialmente a empresas de los sectores afectados, como calzado, textil, madera, muebles y maquinaria, además de segmentos como alimentos y bebidas.
Desde julio, EE.UU. aplica sobretasas de entre el 12,5 % y el 37,5 % a productos brasileños que representan el 23,1 % de las exportaciones del país a ese mercado.
Otro 24,2 % ya estaba sujeto desde el 2025 a aranceles sectoriales, algunos de hasta el 50 %, por lo que las restricciones alcanzan el 47,3 % de las ventas de Brasil a EE.UU., según estimaciones del Gobierno brasileño.
Ante este contexto, entre enero y septiembre de 2026, las exportaciones brasileñas al país cayeron un 6,5 % en la comparación interanual, y alcanzaron 27.500 millones de dólares, según la Cámara Americana de Comercio (Amcham).
Los productos actualmente sujetos a sobretasas estadounidenses del 25 % al 37,5 % registraron una caída aún mayor, del 25,4 %, equivalente a unos 1.400 millones de dólares menos en ventas con respecto al mismo período de 2025.
Pese a las barreras impuestas por el segundo mayor socio comercial de Brasil, las exportaciones del gigante sudamericano alcanzaron el récord de 284.650 millones de dólares en los primeros nueve meses del año, un 10,4 % más con respecto a ese período en 2025.
En ese sentido, Müller destacó el desempeño en mercados como China, India y Europa, una evolución que vinculó a la estrategia de diversificación previa al lanzamiento del plan.
Sin embargo, para él, la respuesta no implica renunciar al mercado estadounidense ni alinearse con un socio comercial específico.
“Mantenemos una equidistancia. Negociamos con todo el mundo, queremos vender a todo el mundo, comprar de todo el mundo y recibir inversiones de todo el mundo”, sostuvo.
Con la mira puesta en ese objetivo, la mayor parte de los recursos previstos en el nuevo plan, unos 23 millones de dólares, financiarán 313 acciones conjuntas con asociaciones empresariales, incluidas participaciones en ferias y misiones comerciales.
El monto restante se destinará a la atención directa, al asesoramiento y a la búsqueda de compradores.
Las empresas que exportan a EE.UU. productos afectados por las tarifas también podrán acceder, según los requisitos de cada convocatoria, a exenciones de tasas y reembolsos de hasta 7.960 dólares anuales para determinadas actividades de promoción comercial.
Cambiar de mercado, sin embargo, exige más que localizar clientes: supone adaptar productos, cumplir normas y asumir nuevos costes logísticos.
Por eso, Brasil también busca ampliar su red de acuerdos comerciales para facilitar el acceso a nuevos mercados.
Son ejemplos los pactos del Mercosur con la Unión Europea, que entra en vigor provisionalmente desde mayo; con Singapur, que rige desde agosto; y con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), que comenzó a aplicarse este octubre con Islandia.
Según el Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio, estos tratados ampliarán del 12,4 % al 31,2 % la proporción de las exportaciones brasileñas cubiertas por preferencias arancelarias, fundamentales para incrementar las ventas y crear nuevos entornos de negocios.