De apellido Miranda, una mujer de 60 años, estaba en coma producto de un traumatismo craneoencefálico grave al caer al suelo mientras intentaba evacuar la escuela en la que trabajaba en Santiago de Veraguas, una pequeña ciudad rural cerca del epicentro del temblor, según la información oficial.
Tras el incidente, fue trasladada al hospital regional de la zona "donde recibió atención médica especializada por parte del servicio de Neurocirugía". Sin embargo, "pese a los esfuerzos del equipo médico, falleció después de permanecer en estado de coma", señaló el Ministerio de Salud de Panamá sin señalar qué día murió la víctima.
Con ello, se elevan a dos las muertes por el terremoto de magnitud 7,7 con una profundidad que azotó Panamá el pasado 9 de octubre y que dejó más de 13.000 damnificados, pero ningún desaparecido y menos de una treintena de heridos, según el registro oficial.
El primer fallecimiento fue informado el pasado 14 de octubre: una mujer de 68 años, diabética y sin una pierna, murió en un hospital de Ciudad de Panamá días después de ser operada con éxito por una perforación abdominal causada por la caída de una viga en su casa en uno de los pueblos más afectados, señaló el Gobierno.
Sus familiares denunciaron ante EFE retraso en la atención médica.
El epicentro del temblor fue en la zona conocida como la península de Azuero, una de las áreas más rurales del país, con pueblos arrasados, carreteras colapsadas y afectados durmiendo a la intemperie en tiendas de campaña entre muestras de solidaridad ciudadana.
Según el último balance oficial, más de 2.000 personas están en 55 albergues tras perder por completo su vivienda o que esté inhabitable debido a los daños estructurales. Hasta este jueves se registran casi un millar de réplicas a poca profundidad -algunas de magnitud 6- en la misma zona donde ocurrió el terremoto.