El operativo, resultado de un mes de vigilancia, se llevó a cabo el jueves en la zona de Subic y se incautaron ordenadores, teléfonos móviles y documentación presuntamente utilizada para estafar, detallaron las autoridades en un comunicado recogido por el diario local Daily Tribune.
De acuerdo con la NBI, el centro funcionaba como una empresa, con turnos las 24 horas, una caja para depósitos y retiradas, y cuentas bancarias y monederos electrónicos para estafar a víctimas en Filipinas, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bangladés.
En estos centros de estafa, controlados por mafias –muchas de origen chino–, trabajadores, voluntariamente o engañados, ejecutan sofisticados fraudes bajo coacción extrema y en ocasiones sometidos a torturas y vejaciones, a veces hasta la muerte, según han denunciado investigaciones independientes y la ONU, que estima que más de 220.000 personas están retenidas en instalaciones de este tipo en la región.
Se trata de fraudes multimillonarios que afectan a personas de todo el mundo y que, tras centrarse inicialmente en objetivos de China, en el último año han puesto el foco también en España y Latinoamérica.
Las autoridades filipinas presentarán cargos por estafa financiera, ciberdelitos, blanqueo y trata contra quienes consideren implicados, y han pedido congelar las cuentas usadas en los fraudes. "Seguimos el dinero desde esta instalación hasta cada cuenta que lo transportó", afirmó el director de la NBI, Melvin Matibag, y recogió Daily Tribune.
El ente evaluará ahora si alguno de los detenidos es víctima de trata y coordinará con la Oficina de Inmigración y la Embajada de Vietnam su posible repatriación.
La operación se suma a otras dos grandes redadas este mes: el Departamento de Inmigración detuvo a 244 extranjeros en el sur de Filipinas, en lo que calificó como la "mayor operación" del año, y a otros 76 en Manila.
Este tipo de centros suelen estar vinculados a los casinos virtuales que proliferaron en Filipinas desde 2016 y que han acabado convirtiéndose en centros de estafa.
La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) alertó en julio de que las pérdidas anuales por estafas en Asia-Pacífico oscilaron entre 88.300 y 114.100 millones de dólares en 2025, una suma que, incluso en su estimación más baja, supera el PIB de varios países de la región.