"En los casos en los que el daño ha sido causado por seres humanos, la información aportada por testigos presenciales, o relatos similares, resultaría de un valor inestimable", dijo en una rueda de prensa el gobernador de Nara, Makoto Yamashita.
Según el gobernador, las autoridades enviaron fotografías de los cuatro cuerpos a instituciones especializadas, y los expertos han señalado que es poco probable que los daños fueran causados por animales salvajes, por lo que la prefectura ha remitido el caso a la Policía.
Los cuatro cervatillos fueron encontrados en las inmediaciones de los templos Kofukuji y Todaiji entre finales de agosto y comienzos de octubre.
Según la agencia japonesa de noticias Kyodo, se estima que los animales, a los que les faltaban partes del cuerpo, tenían menos de un mes de vida cuando murieron.
Es ilegal dañar o matar a los centenares de ciervos que campan a sus anchas por las calles y parques de Nara, antigua capital del país en el siglo VIII que se ha convertido en uno de los puntos más turísticos de Japón junto a la vecina Kioto.
Designados como Tesoros Naturales Nacionales, los ciervos de Nara eran considerados sagrados en la antigüedad y estaban protegidos porque, según la leyenda, un dios llegó a la urbe montado en uno de estos animales.
En la actualidad, estos animales son los protagonistas de innumerables vídeos en redes sociales por haber aprendido a hacer reverencias a los visitantes a cambio de unas galletas de arroz especiales.