El cálculo contempla un precio promedio de 227,50 pesos (12,23 dólares) por kilogramo, lo que supondría un aumento del 2 % frente a 2025; aunque los importes varían según el establecimiento, los ingredientes y el tamaño de este producto asociado a la tradición mexicana del Día de Muertos, el próximo 2 de noviembre.
"El pan de muerto no es tampoco una temporada de un día. Es una temporada", afirmó Castañón, quien situó el periodo tradicional de comercialización entre mediados de septiembre y los primeros días de noviembre.
El representante destacó la participación de pequeñas panaderías y grandes establecimientos, así como cambios en las tendencias que han incorporado nuevos estilos como los rellenos de nata, queso crema con zarzamora y chocolate para responder a consumidores que buscan nuevos sabores.
“Lo que más se vende es el normal (de azúcar). Y de los rellenos el que más se vende es el relleno de nata”, precisó.
La temporada también moviliza a proveedores de trigo, harina, huevos, leche, mantequilla y azúcar, además de transportistas y fabricantes de envases.
Castañón calculó que la panificación mexicana cuenta con unos 59.500 establecimientos en todo el país y genera entre 530.000 y 550.000 empleos directos, mientras que su cadena productiva supera el millón y medio de puestos.
Sobre los precios del pan en general, no anticipó aumentos generalizados al cierre del año o comienzos del siguiente, aunque señaló que cada empresa deberá evaluar sus salarios, prestaciones, alquileres y materias primas
Identificó los costos laborales como una variable relevante, reconoció los beneficios de las mejoras salariales y señaló que los ingredientes fluctúan conforme a los mercados agropecuarios.
Añadió que los hornos más eficientes permiten reducir el consumo energético y que el frío suele favorecer las ventas, aunque no ofreció una proyección consolidada para el cierre anual.
El sector también enfrenta cambios de hábitos: clientes con menos tiempo para comprar y cocinar, menor frecuencia de visitas y mayor consumo matutino de pan dulce, según describió.
Para atenderlos, las panaderías incorporan café, desayunos, alimentos preparados, porciones pequeñas y variedades integrales o sin azúcar.
Aunque consideró práctico el efectivo para compras pequeñas, reconoció que otros consumidores ya no llevan dinero y necesitan pagar con tarjeta, en medio de un impulso en el país a los pagos electrónicos.
“Los que están creciendo están oyendo las necesidades de su consumidor”, sostuvo.