Las historias detrás de las 63 piezas retiradas del Museo Nacional de Colombia

Bogotá, 27 oct (EFE).- Una bandera del orgullo gay, una camiseta de un colectivo de madres lesbianas, dibujos sobre víctimas de los conflictos armados y fotografías de antiguos diálogos de paz forman parte de las 63 piezas retiradas del Museo Nacional de Colombia, una polémica decisión que ha abierto una disputa sobre cómo se representa la memoria del país.

La plataforma Esfera Pública dio a conocer este martes el inventario completo de las piezas retiradas hace más de diez días, que permite identificar las obras y reconstruir las historias que contaban antes de abandonar las salas de la institución.

Los huecos en las paredes del mayor y más antiguo museo de Colombia son la huella visible de la llamada "batalla cultural" del presidente ultraderechista Abelardo de la Espriella, que ordenó retirar las piezas y ha reavivado el debate sobre qué historias deben tener cabida en las instituciones culturales.

Entre las piezas retiradas hay objetos cotidianos que documentan reivindicaciones sociales.

Una camiseta del Grupo de Mamás Lesbianas, una bandera del orgullo gay vinculada a la activista Elizabeth Castillo y ejemplares de publicaciones como la revista 'Ventana Gay', de 1980, daban cuenta de la organización de la población LGBTIQ+ y de su lucha por el reconocimiento.

También había materiales sobre derechos reproductivos y un documento relacionado con el cambio legal de nombre y sexo de una persona trans.

Entre los cuadros retirados está el grabado 'La cosecha de los violentos', de Alfonso Quijano, que muestra varios cuerpos sin vida tendidos en fila bajo un gran árbol, en un paisaje árido. A su lado estaba el dibujo 'La muerte de un desconocido' (1973), de Pedro Alcántara, un retrato a grafito que forma parte de una serie dedicada a la muerte.

La memoria de la violencia política estaba asimismo presente en afiches en homenaje a los candidatos presidenciales Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro, ambos asesinados en 1990, así como en fotografías de negociaciones con grupos armados y objetos vinculados con el M-19 y los procesos de paz.

Entre los materiales retirados también figuran doce dibujos de la serie 'Desenterrando memorias', de la artista Inty Maleywa, antigua integrante de las FARC.

Realizadas con lápices de colores, las obras recorren distintas décadas de la historia del conflicto colombiano. Su presencia en el museo permitía acercarse a una memoria construida desde la experiencia de quien formó parte de la guerrilla y a las distintas formas de contar el pasado.

Once piezas que estaban ubicadas en la sección 'Oscuridad' abordaban la discriminación y la violencia ejercida mediante las palabras.

Entre ellas había una reproducción del episodio 'Judíos cachacos', de la serie documental colombiana 'Inmigrantes', de Camila Loboguerrero, que retrata cómo las familias judías que llegaron a la capital de Colombia se integraron a la cultura local, y materiales que recogían mensajes de odio en redes sociales.

El listado oficial reúne piezas que estaban ubicadas en cinco secciones del museo y el Ministerio de las Culturas todavía no ha aclarado cuál será la ubicación definitiva de las obras, aunque el Centro de Memoria de Bogotá ofreció una de sus salas para recibir los objetos.

La controversia ha llegado también a los tribunales, que han solicitado un listado de los objetos retirados y garantizar su custodia, y mantiene abierto el debate sobre el papel de los museos en la conservación de la memoria colectiva en pleno auge de la "contrarrevolución cultural" anunciada por De la Espriella.

La polémica también se ha trasladado al espacio público. Durante varias jornadas de protestas frente al museo, un grupo de jóvenes imprimió reproducciones de las piezas retiradas y las pegó en la escultura situada delante del edificio, que posteriormente fue retirada.

Después, los jóvenes llevaron esas imágenes a otros puntos de Bogotá, en una acción con la que buscan mantener visibles las obras y las historias que representan.

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